La VI campaña de excavación en Ambrosa saca a la luz utensilios del Paleolítico Inferior

Restos de Elephas (Palaeoloxodon) antiquus y de industria lítica Achelense en los niveles más antiguos de Ambrona (ca. 400.000 años)/
Restos de Elephas (Palaeoloxodon) antiquus y de industria lítica Achelense en los niveles más antiguos de Ambrona (ca. 400.000 años)

Se han excavado sedimentos de alrededor de 500.000 años de antigüedad | También se ha reactivado la excavación en el yacimiento de Torralba

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BURGOS CONECTA Burgos Viernes, 21 septiembre 2018, 15:48

Durante este verano se ha desarrollado la sexta campaña de excavaciones en el yacimiento paleolítico de Ambrona (Soria), liderada por Joaquín Panera y Susana Rubio-Jara, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), con la participación de Manuel Santonja, en la que se han continuado los trabajos de excavación de niveles fechados en unos 350.000 años, que contienen uno de los conjuntos de herramientas de Paleolítico Medio más antiguos de Europa.

En esta campaña, que cuenta con financiación de la Junta de Castilla y León, también se ha abordado la excavación de los niveles más antiguos del yacimiento, que podrían haberse depositado hace 500.000 años, en los que se han hallado utensilios del Paleolítico Inferior, en concreto achelenses, junto a vertebras, costillas y molares de elefante, Elephas (Palaeoloxodon) antiquus, entre los que destacan molares de individuos infantiles y el fragmento de una punta de defensa.

Estos extremos distales de marfil se han hallado en muy pocos yacimientos del Pleistoceno Medio en Europa. Sin embargo, en Ambrona se han identificado varias docenas de ellas. Lo que permitió a principios del siglo XX al Marqués de Cerralbo y posteriormente a C. Howell y L. Freeman plantear que los «cazadores achelenses» fracturaron y acondicionaban puntas de defensas de elefantes para enmangar a un astil de madera, produciendo utensilios de hueso en serie, lo que se consideraba una innovación del Paleolítico Superior.

Otros investigadores plantearon que son elementos naturales que se producen en las luchas entre elefantes, o al buscar agua o alimentos. «Aunque en análisis recientes no se han hallado evidencias de su modificación antrópica, podría haber otros restos óseos transformados por humanos, lo que vuelve a proporcionar a Ambrona un papel protagonista en un debate clave respecto al comportamiento de los grupos humanos anteriores a nuestra especie», señala Susana Rubio.

Yacimiento de Torralba

Además este año se ha retomado la excavación en Torralba, un yacimiento a sólo 2,5 kilómetros de Ambrona, con industria de tipo Achelense de unos 250.000 años de antigüedad. El hecho de que los niveles de Ambrona con utensilios de Paleolítico Medio se depositaran hace unos 350.000 años, permite plantear que en estos dos yacimientos hubo una alternancia entre industrias achelenses, de origen africano, e industrias Paleolítico Medio, desarrolladas en Europa, que no se ha documentado en otras zonas.

«Por tanto, durante la segunda mitad del Pleistoceno Medio pudieron haber coexistido en Europa distintos grupos humanos, unos procedentes de África y otros propios de Europa, con distintas tecnologías y comportamientos», señala Joaquín Panera.

dales: reválida neandertal

  • Una segunda datación confirma la edad de 64.000 años en las pinturas más antiguas de la cueva, a pesar de las últimas reticencias metodológicas
Pedro Cantalejo (a la derecha), junto a otros arqueólogos, en plena investigación sobre las pinturas rupestres de la Cueva de Ardales.
Pedro Cantalejo (a la derecha), junto a otros arqueólogos, en plena investigación sobre las pinturas rupestres de la Cueva de Ardales. javier flores
Manchas rojas realizadas con óxido de hierrro atribuidas a un artista neandertal, en el yacimiento malagueño.
Manchas rojas realizadas con óxido de hierrro atribuidas a un artista neandertal, en el yacimiento malagueño. javier albiñana

Pablo Bujalance

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El contenido de la investigación publicada el pasado mes de febrero en la revista Science proponía nada menos que un cambio de paradigma en la historiografía del arte en Europa desde su raíz. Una nueva datación realizada en una serie de cuevas prehistóricas de España y Francia retrasaba hasta hace 65.000 años el nacimiento del arte rupestre y atribuía la autoría de las muestras analizadas a los neandertales que precedieron al homo sapiens en el continente. Es decir, por una parte se retrasaba la aparición de las pinturas analizadas hasta 20.000 años en el tiempo y, por otra, se otorgaba al neandertal, extinguido hace 30.000, un protagonismo de primer orden en lo relativo a la creación artística, la abstracción y el pensamiento simbólico. Las tres cuevas españolas incluidas en la investigación fueron las de Maltravieso (Cáceres), La Pasiega (Cantabria) y la malagueña de Ardales, convertidas en objeto de estudio por un equipo multidisciplinar de expertos asociados a instituciones científicas como el Instituto Max Planck (Alemania), el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, las universidades británicas de Southampton y de Durham, además de la de Lisboa y las españolas de Alcalá, Barcelona, Isabel I (Burgos) y Cádiz. La cuestión es que el método empleado, el Uranio-Torio, establece sus dataciones a partir de la desintegración radiactiva del uranio presente en las costras de calcita asociada a las pinturas y permite situar el origen registros inorgánicos de hasta 120.000 años de antigüedad frente a, por ejemplo, los 50.000 a los que puede remontarse el Carbono 14 (aplicable sólo a restos orgánicos); al mismo tiempo, sin embargo, la metodología despierta aún suspicacias entre algunos expertos que la consideran fiable únicamente en determinadas condiciones, por lo que, apenas publicarse aquella investigación, no faltaron críticos que, cuanto menos, pedían prudencia. El último ha sido el director del Museo de Prehistoria y Arqueología (Mupac) y de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, Roberto Ontañón, quien acaba de publicar un artículo también en Science en el que sostiene que cuando la técnica se aplica, “como es el caso”, en muestras pequeñas o costras muy finas de granitos de calcita “es muy difícil tener fiabilidad en la muestra” por varios motivos. Ontañón, en declaraciones recogidas ayer por Efe, sostiene que, por lo tanto, es más que probable que las pinturas no sean tan antiguas. Sin embargo, curiosamente, donde sí hay un mayor grado de fiabilidad es en Ardales. Y esto podría contribuir a que la cueva malagueña cobrara una mayor singularidad como cuna real del arte.

En su análisis, Ontañón revisa los factores de corrección aplicados por el físico del Instituto max Planck D. L. Hoffmann y concluye que hay una elevada probabilidad de que las pinturas no sean tan antiguas como se estableció, “casi con total seguridad en La Pasiega y muy probablemente en Maltravieso”. Sin embargo, en el caso de Ardales, “la fiabilidad de las fechas es mucho mayor”. Pero quien termina de disipar las dudas es el director del yacimiento de la Cueva de Ardales, quien reveló ayer a Málaga Hoy que las pinturas han sido sometidas a una nueva datación con la misma técnica y que los datos arrojados son exactamente los mismos: “Hemos repetido las mediciones y, según los resultados, los primeros eventos relacionados con el arte rupestre en la cueva tuvieron lugar hace entre 63.000 y 64.000 años, por lo que sin más remedio son de origen neandertal. El segundo evento se remonta a hace 45.000 años, el tercero a 36.000, el cuarto a 25.000 y a partir de aquí se suceden otros en una línea que termina hace 14.000 años”. De esta forma, el descubrimiento presentado en febrero queda confirmado punto por punto. “Hablamos de un sistema de medición que podría datar elementos en un abanico de entre 40.000 y hasta 250.000 años. ¿Cuál es el problema? Parece que no hay ninguno”. Según Cantalejo, si la investigación de la Cueva de Ardales ofrece mayor fiabilidad es, de hecho, “porque quienes hicieron las mediciones aquí fueron directamente los técnicos del Instituto Max Planck, la mayor autoridad mundial en este tipo de investigaciones científicas”. Y recuerda que el artículo publicado ahora en Science “no es en sí una investigación, sino una valoración. La única manera de refutar los datos obtenidos en la primera medición sería hacer otra en los mismos términos que arrojara datos distintos. Pues bien, la hemos hecho y resulta que son los mismos”. Para Cantalejo, no hay duda: “El origen del arte europeo está aquí. Cerca de África, no en el norte”. Mal que les pese a algunos.

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Yacimientos de La Araña: Los primeros malagueños

El BIC yacimientos arqueológicos de La Araña es de los pocos de España con presencia humana desde hace medio millón de años hasta época contemporánea. Con 100.000 piezas arqueológicas a sus espaldas, resiste en medio de la precariedad

alfonso vázquez 22.09.2018 | 20:54 Ver GaleríaYacimientos de La Araña: Los primeros malagueños El paleoantropólogo de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, atiende a las explicaciones de Julián Ramos en una de sus muchas visitas a los yacimientos de La Araña. f El paleoantropólogo de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, atiende a las explicaciones de Julián Ramos en una de sus muchas visitas a los yacimientos de La Araña. f Archivo Yacimientos de La Araña

Claves

  • Sin agua y sin mantenimiento de zonas verdes
    Los gestores todavía no han conseguido que el Ayuntamiento se haga cargo del mantenimiento de la pantalla vegetal, en terreno municipal. Los arqueólogos y voluntarios riegan con agua de aljibe y comprada.
  • No hay servicios para las visitas turísticas
    Los operadores turísticos han dejado claro que sin servicios para los visitantes -y las visitas son la principal fuente de ingresos- no pueden entrar en los paquetes turísticos.

Ubicación

­Podían llegar a medir entre 1.65 y 1.80 de altura, eran de complexión fuertes y, eso sí, su capacidad craneal estaba en torno a los mil y pico centímetros cúbicos, en comparación con los 1.500 cm3 del ser humano. En todo caso, suficientes para sobrevivir en una Bahía de Málaga poblada entre otras especies por dos clases de hienas, una de ellas gigante, además de panteras, osos, leones y el uro, un ancestro del toro bravo más grande.

«Era un cazador recolector con unas habilidades muy desarrolladas y sabemos que ya cazaba con lanza, con la punta afilada al fuego, aunque posiblemente -por los restos encontrados en una cueva de Lucena- no sabían hacer fuego, sino que habrían cogido una rama ardiendo, se la habían llevado a la cueva y continuamente la recebaban. Este sería el primer malagueño», señala el arqueólogo Julián Ramos. Al lado tiene la reproducción del cráneo de un varón de Homo heidelbergensis. El original se encontró en 1992 en el famoso yacimiento de Atapuerca y fue apodado Miguelón por Miguel Induráin. «El Miguelón malagueño sería igual», señala Julián, el alma de los yacimientos arqueológicos de La Araña, a los que está unido desde 1976.

Declarados Bien de Interés Cultural en 2013, los yacimientos, un complejo de más de treinta cuevas, han deparado hasta ahora un tesoro de cerca de 100.000 piezas arqueológicas, como una perfecta piedra tallada bifaz (de dos caras) para cortar, perforar o rasgar, que muestra el arqueólogo. Es la prueba del algodón de que la cueva estuvo habitada por el Homo heidelbergensis, que pobló este rincón del globo hace algo así como medio millón de años. Luego, hace unos 200.000 años aparecerían los neandertales, de cuya cultura material se han rescatado unas 50.000 piezas.

Como explica Julián Ramos, hasta la fecha se han localizado herramientas, las evidencias del trabajo de sus dueños, pero no restos óseos, con la excepción de una falange de dudosa adscripción. El motivo: «Hemos excavado los hábitat y la gente no suele enterrarse donde habita, pero es que nosotros queríamos saber, especialmente en la etapa de los neandertales, cómo vivían, qué cazaban, qué comían, qué economía tenían». Así que considera que, en años o décadas futuras, si se amplía el campo de excavación «seguramente llegará el día en que aparezca el cementerio».

Para calibrar la importancia de este BIC, el arqueólogo subraya que «en España no hay casi ningún yacimiento con una secuencia que prácticamente va desde los preneandertales (el Homo heidelbergensis) hasta época contemporánea». Y si embargo, la precariedad es la tónica, por eso Julián Ramos confiesa que siente envidia sana cuando visita cuevas en Francia o el norte de España, «mucho menos importantes que este complejo» y a pesar de ello con unas instalaciones y servicios envidiables. «Tenemos lo que tenemos, qué le vamos a hacer», lamenta.

Ni siquiera la importancia arqueológica de este complejo aparece reflejada con claridad en el nuevo Museo de la Aduana, considera este experto. «Debería tener más presencia», resalta.

La paradoja es que los yacimientos cuentan con una centro de interpretación al otro lado de la autovía, junto a la Torre de las Palomas, aunque no funciona el aire acondicionado. Pero las carencias están, sobre todo, en los yacimientos, que se financian con las cuotas de los socios de la Asociación Arqueológica Yacimientos de La Araña y con las visitas, que pueden durar entre tres y cuatro horas y se mantienen a 5 euros, «porque la crisis no ha acabado».

Para Julián Ramos, la solución sería «un apoyo de despegue» por parte de las administraciones, y pone el ejemplo de la visita de las dos asociaciones más fuertes de operadores de turismo en Málaga. «La condición que nos pusieron para traer turistas, que es lo que realmente salvará esto, es que haya un servicio para los visitantes junto al yacimiento».

El problema es que el complejo sigue sin agua, así que la pantalla vegetal que han ido plantando con paciencia es regada por Julián y los voluntarios con agua de un aljibe, y cuando se acaba la compran «o nos la regala la fábrica de cemento».

Tampoco han conseguido a estas alturas que el Ayuntamiento mantenga esta zona verde, que es terreno municipal, y siguen a la espera de carteles indicativos que les hagan más visibles. «El otro día nos llamaron unos visitantes diciendo que se iban de vuelta a Málaga porque no nos localizaban. Es el pan nuestro de cada día».

Al contrario que las administraciones, quien sí ha visto el potencial turístico de esta joya de la Prehistoria es el conocido paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, el investigador de las cuevas de Atapuerca, que ha visitado las de La Araña en seis ocasiones. «A Arsuaga le encantó, además dice que tenemos mucha suerte porque ellos tienen que llevar la gente a Atapuerca, mientras que nosotros tenemos la gente aquí, por aquí pasan millones de turistas».

Como aspecto positivo, el BIC ha dejado atrás el riesgo que para su preservación suponían las prácticas de escalada. El problema está casi resuelto, salvo algún escalador esporádico. «La mayoría de los escaladores es gente cívica y lo ha entendido. Los kilos y kilos de magnesio que echaban contaminaban los elementos de los neandertales».

Las prueba de carbono 14, por cierto, las realiza de forma gratuita la Universidad de Oxford y se ha sumado la Autónoma de Madrid, también para pruebas de uranio-torio que sirven para datar las piezas. Julián Ramos aprovecha para pedir que se preserve también «el entorno del BIC», en riesgo por la actividad de la cementera.

Mientras se publica la esperada monografía sobre cuarenta años de excavaciones, que en plena redacción ya va por las 500 páginas, ahora mismo están estudiando los materiales de la campaña arqueológica de 2008. Julián muestra una pulsera de mármol del Neolítico Medio, del 6.500 a.C. y un descubrimiento sorprendente en una piedra de molino encontrada en 1983, del 4.500 a.C.: «La habíamos guardado como una piedra de molino más pero al analizarla y ponerle la luz rasante vimos que tiene un ídolo bitriangular, asociado a la figura de una mujer».

En la Cueva del Humo, la única visitable para el público, los neandertales habían compartimentado el interior: la hoguera estaba a la entrada para ahuyentar a los animales y había espacios para dormir, incluso para los niños.

En el próximo pleno municipal, el grupo de Ciudadanos presentará una moción de apoyo a este poco valorado BIC. El más antiguo enclave de los malagueños sigue a la espera de ese ansiado empujón institucional.

xo Miño e a conexión entre o Paleolítico, a tecnoloxía acheliense africana e os neandertais

por Redacción · 6 Set, 2020 Tempo de lectura: 4 min.

A revista Quaternary International publicou recentemente un estudo liderado polo investigador do Grupo de Estudos de Arqueoloxía, Antigüidade e Territorio (GEAAT) da Universidade de Vigo Eduardo Méndez no que se recolle a secuencia sedimentaria cuaternaria “máis completa de Galicia”, protagonizada polas terrazas fluviais da conca baixa do río Miño. A investigación, detalla o seu coordinador, “sinala a existencia dun importante rexistro sedimentario, que abrangue, cando menos, o último millón de anos, no que é un rexistro único a escala galega”.

O artigo leva por título A multidisciplinary overview of the lower Miño River terrace system (NW Iberian Peninsula) e está asinado por un grupo de investigadores de diferentes centros e universidades estatais e internacionais. Segundo recolle o texto, as antigas beiras do río Miño representa unha das principais concas fluviais que drenan a vertente atlántica da península ibérica. “Os extensos depósitos sedimentarios desta conca xa foron documentados desde o século XIX, pero a súa investigación foi limitada e o rexistro cuaternario da conca permaneceu case inédito ata fai pouco”, indican os autores do estudo. Neste contexto, o traballo presentado agora recolle “parte dos resultados das investigacións xeolóxicas e arqueolóxicas desenvolvidas nos últimos anos na conca do río Miño ao seu paso pola provincia de Pontevedra”, explica Eduardo Méndez. A investigación levada a cabo durante a última década na marxe española do río Miño, engade, ten permitido unha clasificación e mapeo máis detallados das principais formas fluviais, así como a datación numérica de algúns dos depósitos, especialmente os asociados a lugares con ocupación paleolítica.

Espesa sucesión de depósitos (máis de 15 metros de espesor) nunha das terrazas fluviais do río Miño (Salvaterra de Miño). Fonte: Eduardo Méndez – UdVigo

As antigas beiras do río Miño

Segundo comenta o investigador do GEAAT, estes sedimentos “organízanse en terrazas fluviais, que non son outra cousa que as antigas beiras do río Miño penduradas ao longo dos laterais do val, desde as máis altas e antigas ata más máis baixa e recentes”. Estas formas xeolóxicas, engade, “son o resultado de diferentes procesos xeolóxicos (cambios no nivel do mar, levantamento da cortiza terrestres…) e no artigo preséntase a súa cartografía en detalle, a súa caracterización sedimentaria e un modelo cronolóxico baseado no desenvolvemento dun ambicioso e novidoso programa de datacións numéricas”. Esta secuencia de terrazas fluviais da conca baixa do río Miño, subliña Méndez Quintas, “é polo tanto a secuencia sedimentaria máis completa de Galicia, e en xeral do todo o noroeste peninsular, para reconstruír a historia biolóxica e ambiental do último millón de anos”.

No artigo publicado en Quaternary International, os investigadores sintetizan o rexistro fluvial cuaternario existente para a conca e presentan novas análises xeoespaciais e cronolóxicas para a conca baixa do río. “O noso último exame permitiu a identificación de nove niveis de terrazas fluviais e outras formas sedimentarias rexionalmente significativas (por exemplo, abanicos aluviais) formados en resposta á tectónica, aos cambios do nivel do mar e aos cambios climáticos globais”, detallan os autores do traballo. Os datos cronolóxicos e as taxas de incisión calculadas, engaden, indican que as diversas terrazas fluviais formáronse durante todo o Plistoceno. “Atopáronse numerosos sitios paleolíticos en asociación cos niveis medios de terraza (entre +40 e +13 metros sobre o nivel actual do río). Principalmente, estes sitios arqueolóxicos conservan xacementos caracterizados por ferramentas de tipo acheuliano de grandes lascas, aínda que tamén se documentaron varios sitios do Paleolíticos medio”, recóllese no artigo. A datación directa destes sitios xunto coas correlacións morfoestratigráficas a través do sistema de terrazas, engaden os investigadores, “suxiren que a conca foi ocupada amplamente por poboacións humanas durante os últimos 300.000 anos”.

Modelo sintético dos niveis de terraza fluvial na conca baixa do río Miño coa súa proposta cronolóxica. Fonte: Eduardo Méndez – UdVigo

Rexistro do poboamento

“Estes depósitos fluviais non son unicamente importantes para reconstruír aspectos paleobiolóxicos ou xeolóxicos, senón que tamén conservan o rexistro máis completo e antigo do primeiro poboamento humano de todo o noroeste ibérico”, comenta o historiador nun comunicado remitido pola Universidade de Vigo. Asociados aos mencionados depósitos sedimentarios, engade, “temos un abondoso número de xacementos arqueolóxicos paleolíticos”. Así, detalla Eduardo Méndez, “a primeira presenza humana data de algo máis de 300.000 anos e ten en xacementos como Porto Maior (As Neves) os seus principais referentes. Asemade, en cronoloxías algo máis recentes (duns 210.000 anos) estes xacementos conservan un escenario de ocupación único a escala eurasiática caracterizado por unha extensa e deliberada acumulación de grandes utensilios, unicamente con paralelismos no continente africano”.

O poboamento humano, engade o investigador do GEAAT, “consolídase a partir deste primeiro intre e ata uns 150.000 anos por toda a rexión constátase unha intensa ocupación humana con tecnoloxía acheliense (baseada na produción de grandes utensilios de pedra, entre os que destacan os bifaces) e forte raigame africana como a observada no propio xacemento de Porto Maior ou en enclaves veciños como Gándaras de Budiño (O Porriño) ou Arbo”. Segundo afirma Méndez Quintas, “en cronoloxías algo máis recentes, por volta dos 100.000 anos, aparecen as primeiras testemuñas do poboamento neandertal, que estarán presentes na rexión ata probablemente os 40.000 anos. Da presenza dos primeiros grupos de humanos modernos do Paleolítico superior aínda non temos evidencia directa na rexión pero parece cuestión de tempo atopalas”.

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YACIMIENTO NEANDERTAL EN PRADO VARGAS, EN BURGOS, CERCA DE ATAPUERCA. LO UTILIZAREMOS, JUNTO CON OTROS MUCHOS, PARA ARGUMENTAR QUE LOS NEANDERTALES NO SE EXTINGUIERONVer más en prado vargas Un diente de leche neandertal da nueva luz a los paleontólogos El molar inferior y la cueva donde se ha encontrado en Burgos abren un nuevo foco para investigar la desaparición de la especie En Atapuerca, el hallazgo de un temporal reafirma que hace 450.000 años los ‘homos’ utilizaban el lenguaje Diego Sánchez Burgos – Sábado, 07/09/2019 – 21:55 Botón Facebook Messenger 22 Campaña de excavación en el yacimiento de Prado Vargas. Campaña de excavación en el yacimiento de Prado Vargas. / DIEGO Sánchez En el Paleolítico medio, una niña neandertal de 8 años -bautizada hoy como Vera- se calentaba junto a una pequeña hoguera, dentro de una cueva, cuando de repente se le cayó un diente de leche. Concretamente un molar inferior. Unos 46.000 años después, este minúsculo diente ha salido a la luz en la cueva de Prado Vargas (Burgos), -situado en el monumento natural de Ojo Guareña, complejo de cuevas a unos 100 kilómetros de los yacimientos de Atapuerca-. Podría ser una excelente pista para entender por qué desaparecieron los neandertales. “En Prado Vargas tenemos una instantánea de hace miles de años, no era un alto para cazadores, era una cueva habitada durante generaciones. Tienes un hogar, alrededor del cual se encuentran restos de huesos de bisonte, corzo, ciervo, caballo, tejón, entre otros animales. También muchas herramientas de piedra (sílex y cuarcita) que utilizaban para consumirlos, y por supuesto, el diente de leche”, describe Marta Navazo, profesora de Prehistoria en la Universidad de Burgos y codirectora de la excavación. Cómo se extinguieron los últimos neandertales es todo un misterio. “Después de vivir decenas de miles de años en Europa, aguantando rigores climáticos desaparecen, parece que hay un momento en el que tienen una crisis fuerte, y en Prado Vargas hay registros de lo que pasó antes, durante y después”, apunta esperanzada Navazo. El diente de Vera, -llamada así en honor a la nieta del propietario del terreno donde se encuentra la cueva-, del tamaño de una chincheta, junto con los demás restos encontrados en la cavidad, podrían ayudar a descifrar el enigma de esta especie que precedió al ‘Homo sapiens’. Los neandertales eran homínidos robustos, de extremidades cortas, cadera y tórax anchos, y con un cráneo caracterizado por un doble arco superciliar, y ausencia de mentón. Vivieron en Europa hace 100.000 años. Los últimos de sus especie se encontraron en Gibraltar, y marcan su extinción en el continente hace 30.000 años aproximadamente. Fueron los últimos de la meseta norte. “Encontrar restos humanos de neandertales es complicado, no se ha localizado ningún enterramiento en la península Ibérica”, señala Navazo. Incluso en Atapuerca, el “yacimiento de yacimientos”, con registros de todas las especies de ‘homo’ que han vivido en el viejo continente, tan solo se han encontrado, un fragmento de cráneo en Cueva Fantasma, y una falange en la Galería de las Estatuas, en el entorno de Cueva Mayor, cerca de la Sima de los Huesos. Por eso, el hallazgo del diente de Vera durante esta última campaña es tan excepcional. Azar y casualidad “Llevo casi 40 años excavando en el yacimiento del Abric Romaní en Capellades (Anoia), y no he encontrado ni un solo diente, es cuestión de azar y casualidad”, constata Eudald Carbonell, codirector del Proyecto Atapuerca. “Prado Vargas puede ser un buen yacimiento para conocer la vida de los neandertales”, sugiere. El equipo de ocho arqueólogos, dirigido por Navazo y Rodrigo Alonso, lleva tan solo tres años excavando y el futuro es prometedor. Para José María Bermúdez de Castro, también codirector en Atapuerca, “este diente es de los pocos restos humanos que van a salir este año en Europa”. Entrevista con Eudald Carbonell. Entrevista con Eudald Carbonell. / DIEGO SÁNCHEZ Para que se entienda la magnitud del hallazgo, el molar apareció en el nivel cuatro de la excavación, a unos 25 centímetros de profundidad, y lo que queda por excavar, -según sondeos- son 100 metros cuadrados de superficie y nueve metros de profundidad. “Yo me jubilo aquí y no creo que acabe la cueva”, dice con franqueza Marta Navazo, investigadora durante 24 años en Atapuerca. “En esos nueve metros de depósito arqueológico vamos a encontrar a los abuelos, bisabuelos y tatarabuelos de Vera. Vamos a poder saber cuántos vivían, cómo vivían, cómo gestionaban el espacio, donde tallaban las herramientas, donde dormían, dónde comían. Sabemos que había niños así que tendría que ser un lugar de habitación continuada”, asegura. “Te abre el apetito a seguir excavando”, remacha. Oír en banda ancha Mientras tanto, en Atapuerca, Patrimonio de la Humanidad, cuna del ‘Homo antecessor’ o ‘el chico de la Gran Dolina’, (yacimiento donde se encontró, la nueva especie única, de 800.000 años de antigüedad, descubrimiento galardonado con el Premio Príncipe de Asturias 1997), o el lugar donde apareció Miguelón, el mejor cráneo conservado de la Prehistoria (‘Homo heidelbergensis’), este año la sorpresa la han dado unos huesecillos craneales minúsculos de preneandertal, encontrados en la Sima de los Huesos: un temporal y dos parietales. “Ya habíamos encontrado más restos en campañas anteriores, pero este hallazgo refuerza nuestra tesis de que los homínidos de 450.000 años escuchaban en banda ancha, como nosotros”, resume Eudald Carbonell. A partir de tomografías de la región del hueso temporal ha sido posible reconstruir digitalmente las cavidades del oído externo y medio en cinco ejemplares de la Sima de los Huesos. Una vez montados e incardinados los huesecillos del oído fueron sometidos, por los ingenieros, a pruebas de audición, y obtuvieron unos resultados muy parecidos a los de los sapiens. “Descubrimos que los homínidos de 500.000 años tenían la capacidad de escuchar y hablar, que tenían lenguaje, no tiene nada que ver cómo oyen o se comunican los primates. Al oír en banda ancha significa que estás preparado para capturar lenguaje, así que parece obvio que si puedes recibir, es que también puedes emitir. Es la primera prueba directa que se ha hecho sobre el uso del lenguaje en la evolución humana”, destaca Carbonell. Este año se cumplen dos décadas de la Fundación Atapuerca, y más de cuatro décadas de excavaciones en la zona. “¿Qué hemos aprendido de Atapuerca?, -se pregunta Carbonell- Probablemente que la Sima de los Huesos es la primera acumulación intencional de cadáveres hace 450.000 años, lo que podría ser los inicios de ritos funerarios en la Prehistoria. Ahora sabemos que nosotros, el ‘Homo sapiens’ es un híbrido, con un porcentaje fundamental de nuestros orígenes africanos de hace 300.000 años”. Todavía son muchos los retos que quedan por delante. A través de peritajes, hechos con sondeos y radares, se ha determinado que será muy difícil encontrar restos más antiguos de 1,5 millones de años. “Pronto excavaremos los registros del Paleolítico y volveremos al nivel TD6 de la Gran Dolina, -donde se encontró al ‘antecessor’-, así que en los próximos cuatro años, justo cuando nos jubilemos los directores, Arsuaga, Bermúdez de Castro y yo mismo, encontraremos cientos de restos de homínidos de cerca de un millón de años”, pronostica satisfecho el arqueólogo. Canibalismo, compasión y Rafa Nadal El cráneo número 17 de ‘Homo heidelbergensis’ encontrado en la Sima de los Huesos, presenta un par de golpes intencionales contundentes que le llevaron a una muerte violenta, hace 450.000 años. Uno de los primeros crímenes de la Prehistoria. “Se ha estudiado desde una perspectiva criminológica actual, siguiendo las mismas pautas que seguiría la policía actualmente en una investigación de un homicidio y se ha llegado a la conclusión de que el agresor utilizó un objeto contundente, probablemente una piedra, que era diestro, por la trayectoria de los golpes, y que la muerte fue inmediata, porque no hay regeneración posterior de los huesos del cráneo”, explica al más puro estilo Sherlock Holmes Álvaro Cantero, responsable del Centro de Arqueología Experimental (CAREX) para la Fundación Atapuerca. No solo había crimen en las cuevas, también canibalismo. Los ochos individuos de ‘Homo antecessor’ encontrados en la Gran Dolina fueron canibalizados hace 800.000 años. Todos tendrían una edad comprendida entre los 5 y los 15 años. “Sabemos que hubo antropofagia porque en todos los restos óseos encontrados hay marcas de cortes por herramientas de piedra, sacaron la mayor cantidad de músculo para comer, incluso fueron procesados como lo hacían con los ciervos, machacando sus huesos largos, para aprovechar el tuétano”, asegura Cantero. La cuestión es por qué lo hicieron. ¿Se trataba de ritualismo o por pura supervivencia? Aunque la violencia estaba muy presente, nuestros antepasados también adoptaban comportamientos muy humanos. Se ha podido deducir que mostraban compasión por sus congéneres y que cuidaban a sus heridos o enfermos. Es el caso de Benjamina, una preneandertal de 8 años con una malformación craneal que probablemente le impediría utilizar sus piernas. “Alguien tuvo que transportarla y ayudarla, si no hubiera sido imposible sobrevivir”, aseguran desde Atapuerca. También se conoce el caso del diente roto de Miguelón que le provocó una infección, ocasionándole a medio plazo la muerte. Aunque vivió durante algunos años gracias al cuidado de otros individuos. La Prehistoria también brinda anécdotas inesperadas, de maternidad y deporte. Como que las mujeres preneandertales lo tenían más fácil en el parto, que en la actualidad. El hallazgo de la Pelvis de Elvis, una cadera de ‘Homo heidelbergensis’, -perfectamente conservada-, “ha demostrado que las mujeres de la Prehistoria contaban con unos centímetros más de cadera que sus parientes, las ‘sapiens’, y que además la estructura craneoencefálica era más reducida que la nuestra”, explica Sergio Moral, especialista en Prehistoria y guía del Museo de la Evolución Humana de Burgos. Nuestros antepasados hacían deporte, antes incluso de descubrirlo. Era una cuestión de supervivencia, pero no tenían nada que envidiar a nuestros deportistas de élite. Un húmero de ‘Homo antecessor’ fue bautizado como Rafa Nadal. Se le sometió a un estudio de capacidad muscular al propietario del brazo, -un individuo de entre 11 y 12 años-, y se analizó su potencia en base a las inserciones musculares. “Se descubrió que tenía la misma fuerza que Nadal cuando golpea de ‘drive’ la pelota”, cuenta Cantero, del Parque Arqueológico de Atapuerca. ios Z

La Evolución Humana: los años magicos (IV Entrega)E. El hombre moderno: artista, inventor, cazador, recolector. Paleolítico SuperiorEsto por un lado, pero tecnológicamente el cambio fue total y absoluto. Cambia la técnica de producción, de fabricación de útiles y estos se diversifican extraordinariamente. Es el Leptolítico o Paleolítico Superior. Junto a la industria del sílex, de variados y bellos colores, la industria del hueso y del asta con numerosas piezas que, además, se decorarán, como diremos.Y, ahora, levantado el telón, nos aparece la maravilla de las maravillas. El Arte, con mayúsculas, un arte plenamente formado, que representa el mundo exterior, con el que vive en perfecta sintonía, en absoluta simbiosis, el mundo animal, sus otros compañeros en la Gran Aventura Biológica del Cosmos. A aBisontes (Altamira, Santander), Caballos (Lascaux), Peces (la Pileta, Málaga), Manos (Maltravieso, Cáceres), Cierva amamantando a un cervatillo (Parpalló), Leones y Rinocerontes (Chauvet). Y toros, ciervos, cabras, renos, etc. etc.Y todo este abigarrado mundo animal sobre soporte pétreo en amplios lienzos en el interior de profundos antros, de casi imposible acceso con los recursos espeleológicos del momento y con la luminotecnia propia, o en estrechas e inaccesibles galerías; también sobre pequeñas plaquetas calizas; o sobre hueso, asta o marfil, localizado ahora entre los sedimentos en los lugares de habitación junto a los demás deshechos de la vida cotidiana.Es su representación cosmogónica, lo que conoce del mundo en el que vive. El animal es el centro, el eje del mismo, con el que se relaciona en perfecta simbiosis y del que extrae la mayor parte de sus recursos vitales.Y, por lo que conocemos, también representa ideas mediante signos y símbolos. Y ambas formas artísticas, lo figurativo y lo no figurativo, lo naturalista y lo abstracto, lo real y lo esquemático, aparecen desde el primer momento conocido del arte, aunque debemos tener en cuenta que aparece totalmente formado, en toda su plenitud y, suponemos una etapa, necesariamente larga, de balbuceos, ensayos y formación, por ahora completamente desconocida.Lo descubierto hasta el momento nos revela una capacidad estética total, una sensibilidad extrema, un profundo conocimiento del centro de su atención: el animal.Y esta primera etapa artística, exultante y compleja, se prolonga durante todo el Paleolítico Superior y parte del Mesolítico, sobre sus veinticinco mil años.Paleolítico Superior que conoce procesos tecnológicos avanzados y cambiantes en cortos periodos de tiempo de apenas unos pocos miles de años.Auriñacense, Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense es el nombre con el que se conoce cada uno de ellos, tomados de los yacimientos franceses donde se diferenciaron.

Faut-il réécrire les débuts de l’histoire de l’Homme ? À retrouver dans l’émission La Méthode scientifique par Nicolas Martin La paléogénétique : qu’est-ce que c’est ? Avons-nous encore beaucoup à découvrir et ces techniques vont-elles nous permettre de réécrire l’histoire de l’humanité ? Pourquoi un tel engouement pour l’ADN ancien et que peut-on réellement espérer de ces recherches ? Ossements de Lucy Ossements de Lucy• Crédits : Public Domain Il fut un temps, pas si lointain, où tout était à peu près simple. L’homme était apparu dans l’est de l’Afrique, d’abord avec Lucy et les Australopithèques puis les Homo, habilis et erectus et puis, vers 200 000 ans avant notre ère, Sapiens le beau le grand le fort qui domina la planète, laissant derrière lui son cousin un peu demeuré Néandertal. Mais ça, c’était avant. Avant Toumaï, avant la réhabilitation de Néandertal, avant Naledi et Denisova et surtout, avant Jebel Irhoud, qui fait prendre à Sapiens un coup de vieux de 100 000 ans, tout cela, en partie grâce aux progrès des techniques de datation. Faut-il réécrire l’histoire de l’homme ? C’est le problème que La Méthode scientifique va tenter de résoudre. Et pour réécrire cette histoire, nos narrateurs du jour sont Jean-Jacques Hublin, l’homme derrière Jebel Irhoud, titulaire de la chaire de paléoanthropologie au Collège de France et professeur au Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology de Leipzig et Catherine Hänni, paléo-généticienne CNRS au sein de PALGENE, la plateforme nationale de paléogénétique rattachée au laboratoire d’écologie alpine de l’Université de Grenoble. Le reportage du jour Paléogénomique et contamination des fossiles avec Thierry Grange et Eva Maria Geigl : Écouter 9 min LA_METHODE_SCIENTIFIQUE – Reportage “paléoépigénomique de l’homo sapiens” avec Eva Marie Geigl et Thierry Grange de l’Institut Jacques Monod

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Así vivía «Selam», la «niña» más antigua del mundo Esta pequeña australopiteca de hace 3 millones de años era capaz de caminar erguida pero aún trepaba a los árboles con agilidad simiesca Judith de Jorge Judith de Jorge SEGUIR Madrid Actualizado:05/07/2018 11:20h Guardar Noticias relacionadas Nuestra antepasada «Lucy» murió al caer de un árbol Los neandertales cazaban con lanza, arrimados y en grupo El colapso que dejó en la tierra solo un hombre por cada 17 mujeres Hace más de 3 millones de años en África, la vida de la pequeña «Selam», de dos años y medio, debía de ser una mezcla de curiosidad y vitalidad infantil mezclada con una lucha sin descanso por la supervivencia. Conocida como la niña de Dikika, por el yacimiento etíope donde fue descubierta en 2002, su diminuto esqueleto ha desvelado a los científicos muchas incógnitas sobre la forma de vida de su especie, Australopithecus afarensis. Es la misma a la que pertenecía «Lucy», la madre veinteañera de no más de un metro de altura convertida en una de nuestras más famosas y emblemáticas antepasadas. Uno de los aspectos que más intrigan a los científicos sobre «Lucy» y «Selam» -aunque los más imaginativos puedan pensar en madre e hija, hay que aclarar que la segunda vivió unos 200.000 años antes- es su capacidad para caminar como el hombre moderno. Desde hace tiempo, los investigadores están convencidos de que los australopitecos eran bípedos y se desplazaban bien erguidos, incluidos los miembros más jóvenes. De igual manera, sospechan que esa nueva habilidad no impedía que aún pasaran tiempo en las ramas de los árboles, como los monos. El diminuto pie de «Selam» confirma, una vez más, que todavía no habían abandonado esa costumbre, especialmente las crías, que conservaban la capacidad de trepar con una agilidad simiesca. El esqueleto de la niña de Dikika El esqueleto de la niña de Dikika – Zeray Alemseged «Este es el pie más completo de un niño antiguo jamás descubierto», afirma Jeremy DeSilva, profesor de antropología en el Dartmouth College y autor principal del estudio publicado en «Science Advances». El pie, aproximadamente del tamaño de un pulgar humano, es parte del esqueleto casi completo de «Selam», encontrado por Zeresenay (Zeray) Alemseged, destacado palentólogo, profesor de biología y anatomía en la Universidad de Chicago y también autor principal del estudio. Aunque el esqueleto fue presentado en un estudio previo en 2006, muchos de sus elementos, incluido el pie parcial, estaban encerrados en sedimentos de piedra arenisca y solo han quedado expuestas después de intensos trabajos. Al estudiar la anatomía notablemente preservada del pie fósil, el equipo se esforzó por reconstruir cómo habría sido la vida hace años para la pequeña. Los investigadores examinaron para qué usaría el pie, cómo se desarrolló y qué nos dice sobre la evolución humana. Aunque estos antiguos ancestros eran bastante buenos caminando sobre sus dos piernas, quizás todavía necesitasen de la vida en los árboles. «Caminar sobre dos piernas es un sello distintivo del ser humano. Pero caminar mal en un paisaje lleno de depredadores es una receta para la extinción», explica DeSilva. Refugio en los árboles A los dos años y medio, la niña de Dikika ya caminaba erguida, pero hay indicios en su pie fósil de que todavía pasaba tiempo en los árboles, agarrándose a su madre mientras buscaba comida. Por la estructura esquelética del pie, en concreto por cómo era la base del dedo gordo, los científicos deducen que los ejemplares más jóvenes probablemente pasaban más tiempo en los árboles que los adultos. «Los huesos del pie de Selam son muy humanos e indican que ya caminaba sobre sus dos piernas, como también lo hacen los niños humanos modernos. Sin embargo, también nos indican que escalaba mejor», explica el investigador a ABC. El motivo es claro. «Si vives en África hace 3 millones de años sin fuego, sin estructuras y sin ningún medio de defensa, es mejor subirse a un árbol cuando se pone el sol, como lo hacen los chimpancés en la actualidad», apunta el investigador. «Estos hallazgos son fundamentales para comprender la adaptación dietética y ecológica de esta especie y son consistentes con nuestra investigación previa sobre otras partes del esqueleto, especialmente el omóplato», señala Alemseged. El pie de la pequeña australopiteca, visto desde diferentes ángulos El pie de la pequeña australopiteca, visto desde diferentes ángulos – Jeremy DeSilva y Cody Prang El investigador se refiere a un estudio previo publicado en 2012, en el que él mismo, con la ayuda de otros paleontólogos, analizó los finos omóplatos de la pequeña, también muy bien conservados a pesar de su fragilidad. El análisis reveló rasgos de escalador activo que también se encuentran en los monos modernos, pero no en los seres humanos. Caminaban, sí, pero trepar y balancearse en las ramas seguía siendo parte de su estrategia de supervivencia. «Selam», de nariz chata, morro alargado y aspecto parecido al de un chimpancé, pasó su breve existencia en un paisaje con claros de hierba y algunos árboles, en el que también había un lago o un río. «Su vida cotidiana consistía probablemente en buscar comida en el suelo. Sospechamos que eran omnívoros y comían hojas, frutas, semillas, insectos, animales pequeños y tubérculos o bulbos de plantas», explica DeSilva. Durante el día, probablemente jugaba y se escabullía en los árboles, donde creen que pasaba las noches. DeSilva subraya la importancia de esta pequeña australopiteca: «La mayoría de los fósiles de esta especie descubiertos son de adultos. A partir de ellos, aprendimos mucho sobre los adultos. Pero hemos aprendido poco sobre el crecimiento y desarrollo de estos antepasados y cómo sobrevivieron los niños pequeños en un ambiente desafiante y lleno de depredadores». Los científicos creen que la cría murió en una inundación o una riada, dejando unos restos que iluminan el camino de la evolución humana. Temas

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