de Roberto Sáez

Hasta dónde llegaron los neandertales

En este artículo recopilo los restos neandertales que se han hallado hasta ahora en los puntos geográficos más extremos. Alguno está en discusión, así que serán bienvenidos los comentarios que puedan ayudar a enriquecer este mapa:

Mapa extremos geográficos de restos neandertales. Crédito: Roberto Sáez

NORTE

Pontnewydd 

En la cueva Pontnewydd, en Gales, en 1978 se hallaron 19 dientes y un fragmento de mandíbula que pertenecieron a un neandertal de 11 años. El taurodontismo de los dientes es un rasgo típico neandertal, si bien la antigüedad estimada (¡230 ka!) situaría estos materiales entre los especímenes preneandertales en espera de clasificación.

Izq: Ogof Bontnewydd Cave, credit: Llywelyn2000 (source: Wikipedia). Dch: Pontnewydd jaw, credit: National Museum Whales

Salzgitter-Lebenstedt

Del yacimiento a cielo abierto de Salzgitter-Lebenstedt, al norte de Alemania, proceden tres fragmentos de huesos parietal y occipital con morfología neandertal, junto con casi 1000 herramientas líticas y restos de 16 mamuts y 86 renos. Su datación es difícil, entre 85-30 ka.

Además, 160 km al suroeste del anterior sitio, en los sedimentos de Warendorf-Neuwarendorf se encontró en 1996 un fragmento de parietal derecho, con una datación de 70-30 ka. Su morfología es idéntica a la misma parte de la calvaria Neandertal-1 hallada en 1856 y que dio nombre a la especie.

Salzgitter 1. Source: NESPOS.org

SUR

Kebara

De esta cueva israelí procede un esqueleto encontrado en 1982, al que solo le faltan la cabeza y los miembros inferiores, apodado ‘Moshe’ y datado en 60 ka. Además, 70 km al sur se encuentra la cueva Shuqba, con presencia de industria lítica Musteriense pero sin restos humanos.

Kebara-2 skeleton. Credit: Nicolas Perrault III (source: Wikipedia)

Vanguard 

Se trata del resto neandertal más meridional en Europa. En la campaña del verano de 2017, se recuperó un canino superior derecho en Vanguard Cave, Gibraltar. Pertenecía a un niño neandertal de 4-5 años de edad. Datado en unos 50 ka.

A tan solo 5 km, al norte del peñón se ubica el lugar de Forbes’ Quarry, donde se halló en 1848 el cráneo Gibraltar-1 apodado ‘Nana’ (uno de los primeros restos neandertales encontrados), y a mitad de camino se localiza Devil’s Tower, de donde procede Gibraltar-2, un cráneo de neandertal infantil apodado ‘Flint’.

Junto a Vanguard Cave, Gorham’s Cave es más meridional y cuenta con una enorme colección Musteriense y un signo grabado, pero sin restos humanos.

Diente deciduo de Vanguard Cave. Crédito: The Gibraltar Museum

ESTE

Denisova

Esta cueva rusa en las montañas de Altai se ha hecho muy famosa, pero no por los neandertales sino por una nueva especie humana de morfología desconocida que también habitó allí, identificada únicamente por el material genético de tres molares y una falange de dedo. Aquel lugar fue ocupado también por una tercera especie humana, Homo sapiens.

En 2011 se halló una falange proximal del dedo del pie (Denisova-5 o Altai Neanderthal), del que se pudo recuperar material genético, a partir del cual se determinó que era neandertal. Su datación es de 50-30 ka. En 2014 apareció un fragmento de hueso largo (Denisova-11) que vivió hace unos 90 ka, cuyo ADN dio como resultado ser un híbrido de padre denisovano y madre neandertal.

También destaco la cueva Okladnikov, ubicada 50 km al noroeste de Denisova. Aquí se recuperó un conjunto Musteriense de 4000 objetos, y además 168 restos humanos muy fragmentados, entre los que hay 5 dientes y 9 fragmentos de cráneo. Su datación estimada está entre 44-33 ka. Se ha conseguido secuenciar el ADN mitocondrial de uno de los fósiles, lo que ha permitido saber que el individuo al que perteneció estaba muy relacionado con los neandertales de Europa y Asia occidental.

Izq: Cueva Denisova, crédito: Xenochka (fuente Wikipedia). Dch: Falange Denisova-5, crédito Bence Viola.

OESTE

Furninha

El primer resto neandertal que apareció en Portugal es también el más occidental encontrado hasta el momento: una mandíbula infantil procedente de Gruta da Furninha, excavada a finales del siglo XIX y citada por Nery Delgado en 1884. Este fósil permanece desaparecido, junto con otros objetos descritos en el mismo trabajo de Delgado.

Furninha’s Cave. Credit: Peniche guide

Agradecimientos: a Antonio Rodríguez-Higaldo y Stewart Finlayson, por la información aportada

Los humanos ya cuidaban a sus discapacitados hace 200.000 años

Restos fósiles muestran que decenas de ellos vivieron hasta adultos con patologías raras y extremas

7ConéctateMiguel Ángel Criado

6 NOV 2018 – 12:34 CET

Huesos y dientes con anomalías de distintos yacimientos.
Huesos y dientes con anomalías de distintos yacimientos. Erik Trinkaus

En 1963, el arqueólogo Paolo Graziosi descubría en una gruta en la parte sur de los Apeninos (Italia) un enterramiento doble de hace unos 12.000 años donde parecía que el cuerpo más grande abrazaba al más pequeño. Ya entonces, los arqueólogos vieron algo raro en aquellos restos que llamaron Romito 2. Años mas tarde, se determinó que era un joven de unos veinte años que tenía una displasia acromesomélica. Graziosi había encontrado al primer enano de la prehistoria. La suya es una rarísima enfermedad que se da en menos de un caso por cada dos millones y una de las decenas de anomalías óseas halladas en el registro fósil. ¿Cómo sobrevivió tanto en un tiempo de cazadores? ¿Había entonces más deformidades esqueléticas que ahora?

“No. Esto solo refuerza el hecho verdaderamente excepcional de que hubiera un caso en el Paleolítico”, dice en un correo el profesor de antropología de la Universidad Washington en San Luis (EE UU), Erik Trinkaus. Esta autoridad en la biología y evolución de los neandertales ha recopilado las anomalías óseas identificadas en los restos de homíninos del género Homo (sapiens, denisovanos, neandertales) hallados en el registro fósil. En las deformidades del pasado buscaba la prevalencia de estas enfermedades en los humanos de entonces, pero también pistas de su vida y cómo eran tratados.

El trabajo, publicado en PNAS, ha revisado 77 patologías detectadas en 66 especímenes, la mayoría de hace 200.000 años en adelante, es decir, en la parte final del Pleistoceno. No todas las anomalías son tan extremas o raras como la de Romito 2. Pero hay otras formas de enanismo más comunes, como la acondroplasia, y otros desórdenes sistémicos, como hipofosfatemia o hidrocefalia. También hay ejemplos de craneosinostosis, en los que las partes del cráneo de un recién nacido se fusionan antes de tiempo o la espondilosis (que recuerda a la hernia discal) en la vertebra L5 de uno de los restos de Atapuerca.

En el registro fósil se han identificado 77 anomalías esqueléticas en 66 restos del género ‘Homo’

Puede que 77 alteraciones esqueléticas no parezcan muchas, pero dada la escasez de fósiles humanos, la cifra es extremadamente alta. Además, son afecciones que, casi por necesidad biológica, son poco habituales aún entre los humanos de hoy. Así que la probabilidad de encontrar un espécimen con una de ellas en el registro fósil debía de ser cercana a cero. Alrededor de un tercio de las enfermedades aparecen como moderadamente comunes, con una anomalía esperada de entre el 1% y el 5% de los casos. La mayoría de las demás son extremadamente raras tanto en el registro fósil como en los humanos actuales, con un del 0,01 al 0,1%. Incluso hay casos para los que no hay referencias actuales.

Un ejemplo ilustra la excepcionalidad de la que habla Trinkaus: dos mandíbulas halladas en el yacimiento de la Sima de las Palomas, en Murcia, tienen en uno de sus extremos un hueso extra, como una brida. Se trata de quijadas de neandertal y apenas se han encontrado 30 mandíbulas de esta especie. Si esta ratio se extrapolara a los humanos, la incidencia rondaría el 7% de la población. En realidad, en la literatura clínica no se ha descrito ningún caso que se parezca a los de las Palomas. “Simplemente son anormalidades desconocidas por lo que yo sé y lo que saben otros a los que hemos consultado”, comenta Trinkaus. Igual era una deformidad que se perdió con la extinción de los neandertales.

El científico estadounidense se pregunta entonces qué explica tanta anomalía ósea entre los fósiles. Puede que algunos grupos trataran de forma especial a los discapacitados y se les enterrara en mayor proporción que a los demás. Entre los 105 enterramientos excavados en Europa y Asia occidental correspondientes al Paleolítico superior (desde hace unos 40.000 años hasta hace unos 10.000), solo en el 7% se ha encontrado restos con alguna malformación que fuera visible a sus vecinos. Parece un porcentaje demasiado bajo para corresponderse con un trato especial en el rito funerario. Queda otra posibilidad: la elevada consanguineidad en unas poblaciones que eran muy reducidas.

En la displasia acromesomélica de Romito 2 (en la imagen) el cúbito y el radio son extremadamente cortos y curvados.
En la displasia acromesomélica de Romito 2 (en la imagen) el cúbito y el radio son extremadamente cortos y curvados. David Frayer

“La cueva de Romito se encuentra en el sur de Italia y estaba bastante aislada del resto de Europa, por lo que la endogamia debió ser más común”, cuenta David Frayer, profesor emérito de antropología biológica en la Universidad de Kansas (EE UU). Frayer, no relacionado con el estudio de Trinkaus, es uno de los que más ha estudiado los restos de Romito 2 y su displasia acromesomélica. El mal de Romito 2 es un trastorno autosómico recesivo de origen genético. Así que, probablemente, los dos padres no afectados se lo transmitieron. “Creemos que el segundo individuo [el que abraza a Romito 2] era la madre del joven. Un análisis de su ADN podría sacarnos de dudas”, comenta Frayer.

Para este antropólogo la implicación social más importante de casos como el de Romito 2 es que el apareamiento entre parientes cercanos, como primos, era común al final del Paleolítico en zonas como el sur de Italia. Pero el emparejamiento con primos ha sido común en otros tiempos y lugares: “Después de todo, Darwin se casó con su prima y varios de sus hijos murieron prematuramente, probablemente por la expresión de [genes] recesivos”·.

La consanguineidad puede explicar una mayor incidencia de nacimientos con anomalías óseas, pero no que la mayoría de los casos identificados llegaran a la edad adulta y ocho de ellos murieran ancianos. En una sociedad de neandertales cazadores recolectores, sujetos al eterno estrés ambiental, ¿cómo sobrevivió Romito 2, con sus brazos extremadamente cortos, sus dedos muy gordos y anomalías en las vertebras hasta llegar a la veintena?

“Romito 2 muestra una sociedad en la que ofrecer asistencia a los que lo necesitaban era la norma”

Lorna Tilley, arqueóloga especialista en los cuidados en sociedades primitivas

“Debió recibir cuidados especiales en su infancia para compensar el retraso en el desarrollo, se le prestó atención extra durante la niñez para asegurarse de que no se quedara atrás y los análisis muestran que recibió la misma dieta rica en carne que los demás, a pesar de no poder contribuir directamente a conseguirla; Su entierro muestra el mismo respeto ofrecido al resto de los enterrados en la gruta. En otras palabras, cuando fue necesario, el grupo hizo ajustes para compensar sus diferencias y sus necesidades, siendo aceptado dentro del grupo”, razona la investigadora australiana Lorna Tilley, autora de varias obras sobre la arqueología de los cuidados y un método para descubrir el rastro de una asistencia social primitiva. “Su integración sugiere una sociedad en la que todos los miembros eran valorados y, de hecho, Romito 2 estaría indicando a una sociedad en la que ofrecer asistencia a los que lo necesitaban era la norma”, añade.

Para Trinkaus, hay suficientes pruebas de la existencia de algún tipo de soporte social más allá de los cuidados de una madre en el Pleistoceno. En 2017, publicaba el caso de otro neandertal de hace unos 50.000 años con lesiones en un brazo y una pierna y, además sordo. “Más que la pérdida de su antebrazo o la cojera y otros problemas, su sordera lo habría convertido en una presa fácil para los omnipresentes carnívoros de su entorno y dependiente de otros miembros de su grupo social”, decía entonces Trinkaus. Para él, esa atención a los discapacitados refuerza la idea de “la humanidad fundamental de estos humanos demasiadas veces considerados arcaicos como son los neandertale

17 enero 2017

El origen de la especie humana: ¿una fusión cromosómica?

Ciencia | GenéticaManuel Ruiz Rejón Profesor de Genética Tiempo 4 de lectura

Hace 60 años dos investigadores, Joe Hin Tjio y Albert Levan, determinaron que la dotación cromosómica (cariotipo) de la especie humana es de 46 cromosomas, es decir 23 parejas y no 48 como se pensaba anteriormente (1). Para ello fue clave la introducción de una serie de mejoras en las técnicas de cultivo de los fibroblastos humanos. sobre todo su tratamiento con colchicina que paraba la división de las células en una fase adecuada para la observación de los cromosomas-metafase se llama- y  que, además, contraía los cromosomas de forma adecuada para su visualización al microscopio. Curiosamente, en los años siguientes, y mediante la aplicación de dichas mejoras se determinó que nuestros parientes más cercanos (grandes simios como chimpancés, bonobos, gorilas u orangutanes) sí poseen 48 cromosomas. ¿Cómo y cuándo se produjo esta diferencia de números cromosómicos? Y sobre todo, ¿qué papel tiene esta diferencia en el origen de nuestra especie? Los últimos avances de las técnicas de análisis genético están permitiendo que se profundice mucho en estas dos cuestiones.

1.Levan y H.J. Tjio
Imagen: A. Levan y H.J. Tjio /Fuente: Nature Reviews Genetics

Una fusión cromosómica: el origen de la diferencia

A principios de los 60, las técnicas citogenéticas no permitían hacer estudios comparativos de los cromosomas en general y de los primates en particular. Cuando más adelante se pusieron a punto técnicas que permiten obtener patrones de bandas e interbandas coloreadas en los cromosomas, se puso de manifiesto que nuestro segundo cromosoma en tamaño es el resultado de la fusión de dos cromosomas de nuestros parientes evolutivos más próximos.

Imagen: La primera célula humana que mostraron Tjio y Levan y que demostraba que nuestro cariotipo está constituido por 46 cromosomas y no 48 / Fuente: Nature Reviews Genetics

Pero, hasta que a partir de los 70 no llegaron las técnicas moleculares que permiten analizar el ADN directamente sobre los cromosomas, no se pudo caracterizar en profundidad tal reordenación cromosómica que nos diferencia del resto de los grandes simios. Así, se observó que más o menos en el centro de nuestro cromosoma 2 existen secuencias de ADN teloméricas y subteloméricas (normalmente presentes solo en los extremos de los cromosomas, pero no en zonas internas) (2). Con ello se aclaraba que la fusión de los dos cromosomas habría sido completa, es decir, extremo con extremo. Y cuando ya en nuestros días se ha podido disponer de los genomas humanos y los de los grandes simios se ha puesto de manifiesto cómo el contenido genético de nuestro cromosoma 2 se corresponde con la suma de dos cromosomas de nuestros parientes simiescos.

3.Comparación del patrón de bandas del cromosoma 2 humano (HSA2) con los cromosomas 12 y 13 del chimpancé (PTR12 y PTR13, respectivamente). 2q21;2q13; 2q11.1 son las distintas regiones de nuestro cromosoma 2 que , en la zona de la fusión, corresponden a los cromosomas 12 y 13 del chimpancé. HSA-Homo Sapiens; PTR-Pan TRoglodites, es decir chimpancé.
Imagen: comparación del patrón de bandas del cromosoma 2 humano (HSA2) con los cromosomas 12 y 13 del chimpancé (PTR12 y PTR13, respectivamente). 2q21;2q13; 2q11.1 son las distintas regiones de nuestro cromosoma 2 que , en la zona de la fusión, corresponden a los cromosomas 12 y 13 del chimpancé. HSA-Homo Sapiens; PTR-Pan TRoglodites, es decir chimpancé. Fuente: Molecular Cytogenetics

Sin embargo, también se ha determinado que en la zona de fusión que ha originado nuestro cromosoma 2 faltaban algunas regiones y secuencias correspondientes a zonas subtelómericas presentes en los dos cromosomas que se fusionaron en nuestra especie. Es decir, que en la fusión debió de haber pérdidas y reordenaciones de parte del material genético de los dos cromosomas originariamente independientes en nuestros ancestrales comunes con los grandes simios.

Denisovanos, Neanthertales y grandes simios: ¿cuándo nos separamos?

Los análisis que se están efectuando en la actualidad sobre los genomas de especies extintas directamente emparentadas con nosotros, como los Denisovanos y los Neanderthales, demuestran que estas especies ya presentaban la fusión cromosómica que originó el largo cromosoma 2 característico de los humanos (3). Por lo tanto, esta reordenación cromosómica es muy antigua: las estimaciones por distintos métodos van desde 0.75 a 4.5 millones de años.

Que los Denisovanos y Neanderthales tuvieran el mismo número cromosómico que nosotros puede explicar el hecho de que los descendientes de los cruzamientos interespecíficos con nuestra especie fuesen viables y posiblemente fértiles. Y que por ese motivo haya quedado huella de sus características genéticas en nuestro genoma, como también ponen de manifiesto los análisis genómicos comparativos de las tres especies. En cambio, los hipotéticos descendientes de los cruzamientos de las tres especies de homininos mencionadas (46 cromosomas) con los ancestrales de los grandes simios (48 cromosomas) tendrían problemas de incompatibilidad cromosómica y seguramente no serían viables. De hecho, no se ha encontrado en nuestro genoma, ni en el de nuestros primos Neanderthales y Denisovanos, huella alguna de características genéticas específicas de los grandes simios. Por lo tanto, la fusión cromosómica pudo constituir un mecanismo de aislamiento reproductivo eficaz que nos aisló de los ancestrales de los grandes simios.

Por último, es posible que la fusión cromosómica que originó nuestro cromosoma 2 pueda estar asociada a la aparición de algunas características distintivas de nuestra. Así, varios genes que en nuestro cromosoma 2 se encuentran cercanos a la zona donde ocurrió la fusión cromosómica se están expresando con mayor intensidad en nuestra especie en comparación con lo que sucede en los grandes simios. Precisamente dichos genes se expresan sobre todo en tejidos y órganos tan importantes como el cerebro y las gónadas (4). Y en segundo lugar, es posible que la pérdida de algunas secuencias de ADN que tuvo lugar como consecuencia de la fusión tuviera efectos “positivos” en nuestros ancestrales.

Para terminar de aclarar lo que sucedió con esta reordenación cromosómica tan característica de nuestra especie habrá que ver si en los próximos años seremos capaces de obtener ADN de especies extintas más antiguas como Homo erectus o Homo heidelbergensis y con ello aclarar si la fusión está asociada al origen de todo el Género Homo, es decir, de todos los linajes “humanos” ; o de analizar en profundidad y de forma comparativa la zona de fusión de nuestro cromosoma 2 y las zonas subteloméricas de los dos cromosomas de los grandes simios involucrados en la fusión, algo que de momento no se ha conseguido.

Manuel Ruiz Rejón

Universidad de Granada, Universidad Autónoma de Madrid

Referencias:

  1. J. Tjio and A. Levan. 1956. The chromosome number of Man. Hereditas, 42( 1-2): 1-6.
  2. W. Ijdo et al.1991. Origin of human chromosome 2: an ancestral telomere-telomere fusión. PNAS, 88: 9051-9056.
  3. Meyer et al. 2012 A high-coverage genome sequence from an archaic Denisovan individual. Science, 338:222-226.; K. H. Miga. 2016. Chromosome-specific Centromere sequences provide an estímate of the Ancestral Chromosome 2 Fusion event in Hominin Genome.Journ. of Heredity.  1-8. Doi:10.1093/jhered/esw039.
  4. GTEx Portal, http://www.gtexportal.org/home.

Ciencia

Primer retrato de una niña denisovana, publicado en la revista «Cell»
Primer retrato de una niña denisovana, publicado en la revista «Cell» – Maayan Harel

Los misteriosos denisovanos llegaron hasta el Tíbet

ADN hallado en la meseta tibetana confirma que estos parientes de los neandertales se extendieron por Asia

Judith de JorgeJudith de JorgeSEGUIRMadrid Actualizado:30/10/2020 09:11h Guardar

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Los denisovanos son unos misteriosos parientes de los neandertales de los que sabemos muy poco. Fueron identificados hace una década gracias al ADN de unos escasos restos -apenas una falange de dedo meñique y tres dientes- descubiertos en una cueva de las montañas de Altái, en Siberia. Durante mucho tiempo, eso era todo lo que teníamos de estos homínidos extintos, hasta que el pasado año fue dado a conocer el análisis de una mandíbula inferior de 160.000 años de antigüedad hallada originalmente en la cueva Karst Baishiya de Xiahe, China. El estudio de un solo aminoácido apuntaba a que el fósil pertenecía a un miembro de esa esquiva especie, pero no era suficientemente concluyente.

Karst de Baishiya, en la meseta tibetana
Karst de Baishiya, en la meseta tibetana – Charles Perreault

Ahora, los investigadores tienen buenas razones para creer, sin lugar a dudas, que los denisovanos ocuparon esa cueva de piedra caliza en el Tíbet. Un equipo internacional ha recuperado ADN mitocondrial de esta especie en los sedimentos de Karst Baishiya, en el lado noreste de la meseta tibetana, a 3.280 metros sobre el nivel del mar. El material genético data de hace 100.000 a 60.000 años, y también es posible que sea tan reciente como 45.000. De ser cierto, esta última fecha puede coincidir con la presencia de humanos anatómicamente modernos, sapiens como nosotros, en el noreste de Asia central.

«Cuando comenzamos a desarrollar este proyecto hace unos diez años, ninguno de nosotros esperaba que la cueva Baishya fuera un sitio tan rico», reconoce Charles Perreault, del Instituto de Orígenes Humanos de la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.). «Apenas hemos arañado la superficie: tres pequeñas unidades de excavación han producido cientos de herramientas de piedra, fauna y ADN antiguo. Queda mucho por hacer». afirma.

Adaptación a la altura

Como explican los investigadores en la revista «Science», se trata de la primera vez que se recupera ADN denisovano de una ubicación fuera de la cueva Denisova en Siberia. Y hacerlo en la meseta tibetana es en sí mismo sorprendente. La evidencia de homínidos arcaicos a 2.000 metros sobre el nivel del mar es inusual. La vida ahí es dura por muchas razones, incluido el aire enrarecido. Los humanos pueden padecer el mal de altura en cualquier lugar por encima de los 2.500 metros sobre el nivel del mar. Esto sugiere que los denisovanos pudieron haber desarrollado adaptaciones a la altura, al igual que los tibetanos modernos.

Las fechas de los sedimentos con ADN mitocondrial, junto con la mandíbula de Xiahe, sugieren que los denisovanos han estado en la meseta quizás de forma continua durante decenas de miles de años, más que suficiente para que surjan adaptaciones genéticas.

Cruces entre especies

Obtener muestras de ADN de ubicaciones geográficas fuera de Siberia también es importante para comprender la diversidad genética y la estructura de la población y la historia del grupo denisovano en su conjunto. Los investigadores sospechan que los denisovanos estaban muy extendidos en Asia, basándose en la señal genómica de esta especie, con la que nos cruzamos (como también lo hicimos con los neandertales), generalizada entre los asiáticos actuales.

Los resultados de los estudios indican que los primeros humanos modernos coexistieron en Asia con otras especies de homínidos arcaicos y también se cruzaron con ellos. De hecho, existe evidencia de que las adaptaciones genéticas a las grandes alturas en los tibetanos actuales provienen de los denisovanos. Si se confirma, este es un gran ejemplo de cómo la mezcla con poblaciones arcaicas locales ha moldeado y ayudado a la propagación de los humanos modernos por todo el mundo. En este caso, nos permitió colonizar la meseta tibetana quizás más rápido de lo que hubiéramos podido de otra manera.

«La cueva de Baishiya es un sitio extraordinario que tiene un enorme potencial para comprender los orígenes humanos en Asia», dice Charles Perreault. «El trabajo futuro en la cueva de Baishiya puede darnos un acceso verdaderamente único al comportamiento de los denisovanos y solidifica la imagen que está surgiendo, que es que los denisovanos, como los neandertales, no eran meros vástagos del árbol genealógico humano, eran parte de una red de poblaciones ahora extintas que contribuyeron al acervo genético humano actual y dieron forma a la evolución de nuestra especie de maneras que apenas estamos empezando a comprender».

Casquete encontrado en el valle de Salkhit en el este de Mongolia, perteneciente a una mujer que vivió hace 34.000 años
Casquete encontrado en el valle de Salkhit en el este de Mongolia, perteneciente a una mujer que vivió hace 34.000 años – Instituto de Arqueología, Academia de Ciencias de Mongolia

Una mujer con herencia denisovana

En 2006, unos mineros descubrieron un casquete de homínido con características morfológicas peculiares en el valle de Salkhit, en el este de Mongolia. Inicialmente fue conocido como Mongolanthropus y se pensó que era un neandertal o incluso un Homo erectus. Ahora, el ADN antiguo extraído del casquete muestra que pertenecía a una mujer humana moderna, una sapiens, que vivió hace 34.000 años y estaba más relacionada con los asiáticos que con los europeos. Las comparaciones con el único otro individuo de Asia oriental temprano estudiado genéticamente hasta la fecha, un hombre de 40.000 años de la cueva de Tianyuan en las afueras de Pekín (China), indican que los dos individuos están relacionados entre sí. Según explican en un segundo estudio publicado este jueves en «Science», sus genomas contienen no solo ADN neandertal, sino también ADN de denisovanos. «Es fascinante ver que los antepasados de los humanos más antiguos del este de Asia de los que hemos podido obtener datos genéticos ya se habían mezclado con los denisovanos, una forma extinta de homínidos que ha contribuido a la ascendencia de las poblaciones actuales de Asia y Oceanía», dice Byambaa Gunchinsuren, investigador del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Mongolia. A su juicio, «esta es una evidencia directa de que los denisovanos y los humanos modernos se conocieron y se mezclaron hace más de 40.000 años».

amos lejos de poder ‘revivir’ un neandertal”

Svante Pääbo junto a algunos fósiles en la sede del yacimiento asturiano de “El Sidrón” (Asturias). Foto: Kike Para

El genetista, que recibe este viernes el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica por sus revolucionarios trabajos en torno a los neandertales, llega hoy a Oviedo.

Cuando Svante Pääbo, director del Max Planck Institute de Antropología Evolutiva, llegue a Oviedo no será la primera vez que pise Asturias. Ya lo ha hecho en varias ocasiones con motivo de sus estudios de campo en torno a los neandertales. En septiembre de 2007 visitó el yacimiento de El Sidrón. “Cuando un niño sueña con convertirse en un peleontólogo este es el tipo de lugar que imagina”, recuerda. “Está situado en un paraje natural hermosísimo. La entrada a la cueva es pequeña y escondida. Ha servido como refugio al hombre a lo largo de los siglos”.
¿Cómo definiría la paleogenómica?
Como el estudio del ADN antiguo para descubrir cosas sobre la historia o la evolución de los organismos.

¿Diría que todas las respuestas a la vida están ‘escritas’ en el ADN?
Por supuesto que no. La historia genética de los organismos puede estudiarse también comparando secuencias de ADN.

¿Qué ha significado para la ciencia el proyecto Genoma Humano?
Ha abierto posibilidades sin precedentes para comprender la biología humana, las enfermedades, la evolución humana…

¿De qué forma ha determinado la tecnología el mundo de la genómica?
Ha sido crucial y define lo que se puede hacer en este campo. Las nuevas técnicas amplían las posibilidades de abordar nuevas preguntas.

“Los neandertales son los parientes evolutivos más próximos de todos los humanos contemporáneos. Estudiar cómo diferimos genéticamente de nuestros parientes más próximos podría permitirnos descubrir qué cambios separaban a los ancestros de los humanos actuales de todos los demás organismos del planeta. Estaríamos estudiando quizá la parte más fundamental de la historia humana”. En estas reveladoras palabras, pertenecientes su libro El hombre de Neandertal Svante Pääbo (Estocolmo, 1955), resume la trascendencia de sus investigaciones. Por todo ello y, como sentencia el jurado del Princesa de Asturias (que recogerá este viernes, 19, en Oviedo), por abrir un nuevo campo de investigación, la paleogenómica, que ha hecho posible conocer la evolución reciente de numerosas especies, incluida la humana. “Particularmente relevante -precisa el jurado presidido por Pedro Miguel Echeniquees la secuenciación del genoma de los neandertales y el hallazgo de genes de estos y otros humanos extintos que forman parte del acervo genético de la humanidad y que obligan a reescribir la historia de nuestra especie”.

¿Cuál sería el origen del ser humano a la luz de sus investigaciones?
Bueno, nuestro trabajo simplemente aborda aspectos de la evolución humana reciente y nuestras interacciones genéticas con otros tipos de humanos ahora extintos.

El científico sueco lanzó en 2010 el borrador del proyecto de secuenciación del genoma neandertal y tres años después publicaría su versión definitiva. Mientras trabajaba en el proyecto descubrió, a través de restos procedentes de Siberia, un nuevo tipo de homínido desconocido hasta el momento llamado ‘denisovano’. Demostró que contribuyeron en un 5% al genoma de los actuales habitantes de Australia y otras zonas de Oceanía.

¿Qué características tenían los denisovanos?
Que vivieron en Asia y que eran parientes lejanos de los neandertales.

¿Qué capítulo de la historia del hombre habría que volver a escribir tras sus investigaciones?
Ahora sabemos que los humanos modernos se mezclaron con los neandertales y los denisovanos.

Reconoce el biólogo que aún existen muchas lagunas a la hora de conocer y reconocer los detalles de la larga historia de la evolución humana: “La población ancestral es todavía muy misteriosa para nosotros, aunque creamos que vivía en África y que algunos de sus descendientes acabaron dejando África para convertirse en los ancestros de los neandertales. Los que se quedaron atrás habrían de convertirse en los ancestros de las personas que viven hoy. Calcular cuándo se separaron estos dos grupos utilizando diferencias en las secuencias de ADN es una propuesta difícil, mucho más que calcular el tiempo en que las secuencias de ADN compartieron ancestros comunes”.

¿Qué conserva el hombre actual de neandertal?
Aproximadamente un 40% del genoma neandertal existe en la población actual, en diferentes piezas, portadas por gente distinta. Si tus orígenes genéticos están fuera de África, portas un 2% del genoma neandertal. Algunas de las variantes genéticas que proceden de los neandertales han ayudado a los humanos modernos a adaptarse a patógenos y otros factores medioambientales, muchas no tienen ninguna función y otras predisponen a desarrollar enfermedades.

La llamada muchedumbre de reemplazamiento da, según Pääbo, algunas claves de este mestizaje: “La muchedumbre de reemplazamiento se encontró y se emparejó con neandertales en algún lugar de Oriente Medio y criaron a los hijos nacidos de esas uniones. Estos hijos, en parte humanos modernos en parte neandertales, se convirtieron en miembros de la muchedumbre de reemplazamiento, portando el ADN de los neandertales y de sus descendientes como una especie de fósil interno. Hoy, estos neandertales internos han alcanzado incluso el extremo sur de Suramérica, Tierra de Fuego y la Isla de Pascua. Los neandertales continúan viviendo en muchos de nosotros hoy”.

¿Qué yacimiento de los conocidos aporta más información para conocer la historia del hombre?
Realmente es la panorámica completa de todos los yacimientos arqueológicos la que ayuda a reconstruir lo que ocurrió en el pasado, no un solo lugar.

¿Atapuerca ha sido importante para su investigación?
Sí. De Atapuerca procede el ADN homínido más antiguo que hemos encontrado, con 430.000 años de antigüedad. Viene de la Sima de los Huesos y resultó ser de un grupo de personas que eran ancestros tempranos del Neandertal.

¿Qué secretos nos guarda aún el permafrost?
Si encontráramos homínidos tempranos en el permafrost, podemos esperar secuenciar sus genomas… Pero hasta ahora nadie ha encontrado ningún homínido extinto en el permafrost. Para la evolución de los animales como los mamuts o los caballos, y para las plantas, el permafrost es muy útil. La preservación del ADN es excepcionalmente buena allí.


Como reconoce Pääbo en El hombre de Neandertal (Alianza) haciendo referencia a los registros fósiles, los neandertales aparecieron entre hace 300.000 y 400.000 años y existieron hasta hace unos 30.000. A lo largo de su existencia su tecnología no cambió mucho. Produjeron una tecnología muy parecida a lo largo de su historia, una historia, precisa el investigador, que ha sido tres o cuatro veces más larga que la de los humanos modernos: “Solo muy al final de su historia, cuando pudieron haber entrado en contacto con los humanos modernos, su tecnología sí cambió en algunas regiones”.


Usted ha reconocido que “revivir” un ser humano neandertal es imposible desde el punto de vista ético. ¿Qué reparos habría desde el punto de vista científico?
No conocemos la secuencia de ADN exacta en partes repetidas del genoma en genomas antiguos (y la mayoría de los actuales), así que no podríamos hacerlo ni aunque mejorasen las técnicas para reconstruir los genomas antiguos en todos sus detalles. Además, estamos aún lejos de tener las técnicas para introducir miles de cambios de manera fiable en un genoma.

¿Qué opinión le merece la concesión del Premio Príncipe de Asturias?
Me siento muy honrado. Es una lección de humildad, especialmente cuando contemplo el elenco de distinguidos científicos que lo han recibido con anterioridad. El premio no es sólo un reconocimiento hacia mi persona, también lo es para los muchos estudiantes y científicos que, con su duro y a veces frustrante trabajo, han hecho posible recuperar genomas de organismos extintos o hace mucho tiempo fallecidos.
Fuente: elcultural.com | 16 de octubre de 201

Los portadores de genes neandertales enferman más gravemente de coronavirus

Científicos del Instituto Max Planck identifican el origen de genes peligrosos ante una infección con el Sars-Cov-2

Los portadores de genes neandertales enferman más gravemente de coronavirus

JUAN CARLOS BARRENA Berlín Miércoles, 30 septiembre 2020, 18:51

Las personas que llevan entre sus genes una variante heredada del hombre de Neandertal son más propensas a tener un desarrollo grave en una infección por coronavirus que el resto de la población. El riesgo de acabar en el hospital es 1,6 veces mayor, subraya un estudio publicado por Svante Pääbo y Hugo Zeberg expertos en paleogenética del Instituto Max Planck de Atropología Evolutiva en la ciudad alemana de Leipzig. Tras descubrir varios equipos de investigadores internacionales que un grupo de genes del cromosoma tres son determinantes para un desarrollo grave de una infección con el virus Sars-Cov-2, los científicos de Leipzig han confirmado que se trata de una variante genética heredada de los neandertales. Pääbo y su equipo lograron hace ya unos años descifrar la herencia genética de los Neandertales en el instituto dedicado a investigar la historia evolutiva de la humanidad.

«Hemos comprobado que los humanos modernos heredaron esa variante genética de los neandertales cuando hace unos 60.000 años se cruzaron las especies», señala Zeberg en un comunicado emitido este miércoles por el instituto en Leipzig. Este subraya que «la posibilidad de que las personas que han heredado esa variante genética y contraen el nuevo coronavirus Sars-Cov-2 necesiten respiración asistida en una unidad de cuidados intensivos es tres veces mayor de lo normal». La variante genética del neandertal se encuentra repartida de manera muy distinta por el mundo. Es especialmente frecuente en el sur de Asia, donde la mitad de la población es portadora del genoma, en Bangladés incluso el 63% de los habitantes.

En Europa la ha heredado prácticamente una de casa seis personas, un 16%. En África y el oriente asiático esa variante genética es casi desconocida. Los científicos del instituto Max Planck no han conseguido averiguar hasta ahora el motivo de que la variante genética de los neandertales conlleve para su portador un mayor riesgo de enfermar de gravedad con el coronavirus. «Es realmente terrible que la herencia genética de los neandertales tenga unos efectos tan trágicos durante la actual pandemia», señaló Pääbo, un prestigioso médico y biólogo que ya durante sus estudios fue el primer científico en clonar el ADN de una momia. Al final del comunicado, el científico de origen sueco en subraya que lo importante ahora es «tratar de averiguar lo antes posible por qué eso es así»

La VI campaña de excavación en Ambrosa saca a la luz utensilios del Paleolítico Inferior

Restos de Elephas (Palaeoloxodon) antiquus y de industria lítica Achelense en los niveles más antiguos de Ambrona (ca. 400.000 años)/
Restos de Elephas (Palaeoloxodon) antiquus y de industria lítica Achelense en los niveles más antiguos de Ambrona (ca. 400.000 años)

Se han excavado sedimentos de alrededor de 500.000 años de antigüedad | También se ha reactivado la excavación en el yacimiento de Torralba

Burgos Conecta

BURGOS CONECTA Burgos Viernes, 21 septiembre 2018, 15:48

Durante este verano se ha desarrollado la sexta campaña de excavaciones en el yacimiento paleolítico de Ambrona (Soria), liderada por Joaquín Panera y Susana Rubio-Jara, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), con la participación de Manuel Santonja, en la que se han continuado los trabajos de excavación de niveles fechados en unos 350.000 años, que contienen uno de los conjuntos de herramientas de Paleolítico Medio más antiguos de Europa.

En esta campaña, que cuenta con financiación de la Junta de Castilla y León, también se ha abordado la excavación de los niveles más antiguos del yacimiento, que podrían haberse depositado hace 500.000 años, en los que se han hallado utensilios del Paleolítico Inferior, en concreto achelenses, junto a vertebras, costillas y molares de elefante, Elephas (Palaeoloxodon) antiquus, entre los que destacan molares de individuos infantiles y el fragmento de una punta de defensa.

Estos extremos distales de marfil se han hallado en muy pocos yacimientos del Pleistoceno Medio en Europa. Sin embargo, en Ambrona se han identificado varias docenas de ellas. Lo que permitió a principios del siglo XX al Marqués de Cerralbo y posteriormente a C. Howell y L. Freeman plantear que los «cazadores achelenses» fracturaron y acondicionaban puntas de defensas de elefantes para enmangar a un astil de madera, produciendo utensilios de hueso en serie, lo que se consideraba una innovación del Paleolítico Superior.

Otros investigadores plantearon que son elementos naturales que se producen en las luchas entre elefantes, o al buscar agua o alimentos. «Aunque en análisis recientes no se han hallado evidencias de su modificación antrópica, podría haber otros restos óseos transformados por humanos, lo que vuelve a proporcionar a Ambrona un papel protagonista en un debate clave respecto al comportamiento de los grupos humanos anteriores a nuestra especie», señala Susana Rubio.

Yacimiento de Torralba

Además este año se ha retomado la excavación en Torralba, un yacimiento a sólo 2,5 kilómetros de Ambrona, con industria de tipo Achelense de unos 250.000 años de antigüedad. El hecho de que los niveles de Ambrona con utensilios de Paleolítico Medio se depositaran hace unos 350.000 años, permite plantear que en estos dos yacimientos hubo una alternancia entre industrias achelenses, de origen africano, e industrias Paleolítico Medio, desarrolladas en Europa, que no se ha documentado en otras zonas.

«Por tanto, durante la segunda mitad del Pleistoceno Medio pudieron haber coexistido en Europa distintos grupos humanos, unos procedentes de África y otros propios de Europa, con distintas tecnologías y comportamientos», señala Joaquín Panera.

dales: reválida neandertal

  • Una segunda datación confirma la edad de 64.000 años en las pinturas más antiguas de la cueva, a pesar de las últimas reticencias metodológicas
Pedro Cantalejo (a la derecha), junto a otros arqueólogos, en plena investigación sobre las pinturas rupestres de la Cueva de Ardales.
Pedro Cantalejo (a la derecha), junto a otros arqueólogos, en plena investigación sobre las pinturas rupestres de la Cueva de Ardales. javier flores
Manchas rojas realizadas con óxido de hierrro atribuidas a un artista neandertal, en el yacimiento malagueño.
Manchas rojas realizadas con óxido de hierrro atribuidas a un artista neandertal, en el yacimiento malagueño. javier albiñana

Pablo Bujalance

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El contenido de la investigación publicada el pasado mes de febrero en la revista Science proponía nada menos que un cambio de paradigma en la historiografía del arte en Europa desde su raíz. Una nueva datación realizada en una serie de cuevas prehistóricas de España y Francia retrasaba hasta hace 65.000 años el nacimiento del arte rupestre y atribuía la autoría de las muestras analizadas a los neandertales que precedieron al homo sapiens en el continente. Es decir, por una parte se retrasaba la aparición de las pinturas analizadas hasta 20.000 años en el tiempo y, por otra, se otorgaba al neandertal, extinguido hace 30.000, un protagonismo de primer orden en lo relativo a la creación artística, la abstracción y el pensamiento simbólico. Las tres cuevas españolas incluidas en la investigación fueron las de Maltravieso (Cáceres), La Pasiega (Cantabria) y la malagueña de Ardales, convertidas en objeto de estudio por un equipo multidisciplinar de expertos asociados a instituciones científicas como el Instituto Max Planck (Alemania), el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, las universidades británicas de Southampton y de Durham, además de la de Lisboa y las españolas de Alcalá, Barcelona, Isabel I (Burgos) y Cádiz. La cuestión es que el método empleado, el Uranio-Torio, establece sus dataciones a partir de la desintegración radiactiva del uranio presente en las costras de calcita asociada a las pinturas y permite situar el origen registros inorgánicos de hasta 120.000 años de antigüedad frente a, por ejemplo, los 50.000 a los que puede remontarse el Carbono 14 (aplicable sólo a restos orgánicos); al mismo tiempo, sin embargo, la metodología despierta aún suspicacias entre algunos expertos que la consideran fiable únicamente en determinadas condiciones, por lo que, apenas publicarse aquella investigación, no faltaron críticos que, cuanto menos, pedían prudencia. El último ha sido el director del Museo de Prehistoria y Arqueología (Mupac) y de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, Roberto Ontañón, quien acaba de publicar un artículo también en Science en el que sostiene que cuando la técnica se aplica, “como es el caso”, en muestras pequeñas o costras muy finas de granitos de calcita “es muy difícil tener fiabilidad en la muestra” por varios motivos. Ontañón, en declaraciones recogidas ayer por Efe, sostiene que, por lo tanto, es más que probable que las pinturas no sean tan antiguas. Sin embargo, curiosamente, donde sí hay un mayor grado de fiabilidad es en Ardales. Y esto podría contribuir a que la cueva malagueña cobrara una mayor singularidad como cuna real del arte.

En su análisis, Ontañón revisa los factores de corrección aplicados por el físico del Instituto max Planck D. L. Hoffmann y concluye que hay una elevada probabilidad de que las pinturas no sean tan antiguas como se estableció, “casi con total seguridad en La Pasiega y muy probablemente en Maltravieso”. Sin embargo, en el caso de Ardales, “la fiabilidad de las fechas es mucho mayor”. Pero quien termina de disipar las dudas es el director del yacimiento de la Cueva de Ardales, quien reveló ayer a Málaga Hoy que las pinturas han sido sometidas a una nueva datación con la misma técnica y que los datos arrojados son exactamente los mismos: “Hemos repetido las mediciones y, según los resultados, los primeros eventos relacionados con el arte rupestre en la cueva tuvieron lugar hace entre 63.000 y 64.000 años, por lo que sin más remedio son de origen neandertal. El segundo evento se remonta a hace 45.000 años, el tercero a 36.000, el cuarto a 25.000 y a partir de aquí se suceden otros en una línea que termina hace 14.000 años”. De esta forma, el descubrimiento presentado en febrero queda confirmado punto por punto. “Hablamos de un sistema de medición que podría datar elementos en un abanico de entre 40.000 y hasta 250.000 años. ¿Cuál es el problema? Parece que no hay ninguno”. Según Cantalejo, si la investigación de la Cueva de Ardales ofrece mayor fiabilidad es, de hecho, “porque quienes hicieron las mediciones aquí fueron directamente los técnicos del Instituto Max Planck, la mayor autoridad mundial en este tipo de investigaciones científicas”. Y recuerda que el artículo publicado ahora en Science “no es en sí una investigación, sino una valoración. La única manera de refutar los datos obtenidos en la primera medición sería hacer otra en los mismos términos que arrojara datos distintos. Pues bien, la hemos hecho y resulta que son los mismos”. Para Cantalejo, no hay duda: “El origen del arte europeo está aquí. Cerca de África, no en el norte”. Mal que les pese a algunos.

254 0 Arqueología

Yacimientos de La Araña: Los primeros malagueños

El BIC yacimientos arqueológicos de La Araña es de los pocos de España con presencia humana desde hace medio millón de años hasta época contemporánea. Con 100.000 piezas arqueológicas a sus espaldas, resiste en medio de la precariedad

alfonso vázquez 22.09.2018 | 20:54 Ver GaleríaYacimientos de La Araña: Los primeros malagueños El paleoantropólogo de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, atiende a las explicaciones de Julián Ramos en una de sus muchas visitas a los yacimientos de La Araña. f El paleoantropólogo de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, atiende a las explicaciones de Julián Ramos en una de sus muchas visitas a los yacimientos de La Araña. f Archivo Yacimientos de La Araña

Claves

  • Sin agua y sin mantenimiento de zonas verdes
    Los gestores todavía no han conseguido que el Ayuntamiento se haga cargo del mantenimiento de la pantalla vegetal, en terreno municipal. Los arqueólogos y voluntarios riegan con agua de aljibe y comprada.
  • No hay servicios para las visitas turísticas
    Los operadores turísticos han dejado claro que sin servicios para los visitantes -y las visitas son la principal fuente de ingresos- no pueden entrar en los paquetes turísticos.

Ubicación

­Podían llegar a medir entre 1.65 y 1.80 de altura, eran de complexión fuertes y, eso sí, su capacidad craneal estaba en torno a los mil y pico centímetros cúbicos, en comparación con los 1.500 cm3 del ser humano. En todo caso, suficientes para sobrevivir en una Bahía de Málaga poblada entre otras especies por dos clases de hienas, una de ellas gigante, además de panteras, osos, leones y el uro, un ancestro del toro bravo más grande.

«Era un cazador recolector con unas habilidades muy desarrolladas y sabemos que ya cazaba con lanza, con la punta afilada al fuego, aunque posiblemente -por los restos encontrados en una cueva de Lucena- no sabían hacer fuego, sino que habrían cogido una rama ardiendo, se la habían llevado a la cueva y continuamente la recebaban. Este sería el primer malagueño», señala el arqueólogo Julián Ramos. Al lado tiene la reproducción del cráneo de un varón de Homo heidelbergensis. El original se encontró en 1992 en el famoso yacimiento de Atapuerca y fue apodado Miguelón por Miguel Induráin. «El Miguelón malagueño sería igual», señala Julián, el alma de los yacimientos arqueológicos de La Araña, a los que está unido desde 1976.

Declarados Bien de Interés Cultural en 2013, los yacimientos, un complejo de más de treinta cuevas, han deparado hasta ahora un tesoro de cerca de 100.000 piezas arqueológicas, como una perfecta piedra tallada bifaz (de dos caras) para cortar, perforar o rasgar, que muestra el arqueólogo. Es la prueba del algodón de que la cueva estuvo habitada por el Homo heidelbergensis, que pobló este rincón del globo hace algo así como medio millón de años. Luego, hace unos 200.000 años aparecerían los neandertales, de cuya cultura material se han rescatado unas 50.000 piezas.

Como explica Julián Ramos, hasta la fecha se han localizado herramientas, las evidencias del trabajo de sus dueños, pero no restos óseos, con la excepción de una falange de dudosa adscripción. El motivo: «Hemos excavado los hábitat y la gente no suele enterrarse donde habita, pero es que nosotros queríamos saber, especialmente en la etapa de los neandertales, cómo vivían, qué cazaban, qué comían, qué economía tenían». Así que considera que, en años o décadas futuras, si se amplía el campo de excavación «seguramente llegará el día en que aparezca el cementerio».

Para calibrar la importancia de este BIC, el arqueólogo subraya que «en España no hay casi ningún yacimiento con una secuencia que prácticamente va desde los preneandertales (el Homo heidelbergensis) hasta época contemporánea». Y si embargo, la precariedad es la tónica, por eso Julián Ramos confiesa que siente envidia sana cuando visita cuevas en Francia o el norte de España, «mucho menos importantes que este complejo» y a pesar de ello con unas instalaciones y servicios envidiables. «Tenemos lo que tenemos, qué le vamos a hacer», lamenta.

Ni siquiera la importancia arqueológica de este complejo aparece reflejada con claridad en el nuevo Museo de la Aduana, considera este experto. «Debería tener más presencia», resalta.

La paradoja es que los yacimientos cuentan con una centro de interpretación al otro lado de la autovía, junto a la Torre de las Palomas, aunque no funciona el aire acondicionado. Pero las carencias están, sobre todo, en los yacimientos, que se financian con las cuotas de los socios de la Asociación Arqueológica Yacimientos de La Araña y con las visitas, que pueden durar entre tres y cuatro horas y se mantienen a 5 euros, «porque la crisis no ha acabado».

Para Julián Ramos, la solución sería «un apoyo de despegue» por parte de las administraciones, y pone el ejemplo de la visita de las dos asociaciones más fuertes de operadores de turismo en Málaga. «La condición que nos pusieron para traer turistas, que es lo que realmente salvará esto, es que haya un servicio para los visitantes junto al yacimiento».

El problema es que el complejo sigue sin agua, así que la pantalla vegetal que han ido plantando con paciencia es regada por Julián y los voluntarios con agua de un aljibe, y cuando se acaba la compran «o nos la regala la fábrica de cemento».

Tampoco han conseguido a estas alturas que el Ayuntamiento mantenga esta zona verde, que es terreno municipal, y siguen a la espera de carteles indicativos que les hagan más visibles. «El otro día nos llamaron unos visitantes diciendo que se iban de vuelta a Málaga porque no nos localizaban. Es el pan nuestro de cada día».

Al contrario que las administraciones, quien sí ha visto el potencial turístico de esta joya de la Prehistoria es el conocido paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, el investigador de las cuevas de Atapuerca, que ha visitado las de La Araña en seis ocasiones. «A Arsuaga le encantó, además dice que tenemos mucha suerte porque ellos tienen que llevar la gente a Atapuerca, mientras que nosotros tenemos la gente aquí, por aquí pasan millones de turistas».

Como aspecto positivo, el BIC ha dejado atrás el riesgo que para su preservación suponían las prácticas de escalada. El problema está casi resuelto, salvo algún escalador esporádico. «La mayoría de los escaladores es gente cívica y lo ha entendido. Los kilos y kilos de magnesio que echaban contaminaban los elementos de los neandertales».

Las prueba de carbono 14, por cierto, las realiza de forma gratuita la Universidad de Oxford y se ha sumado la Autónoma de Madrid, también para pruebas de uranio-torio que sirven para datar las piezas. Julián Ramos aprovecha para pedir que se preserve también «el entorno del BIC», en riesgo por la actividad de la cementera.

Mientras se publica la esperada monografía sobre cuarenta años de excavaciones, que en plena redacción ya va por las 500 páginas, ahora mismo están estudiando los materiales de la campaña arqueológica de 2008. Julián muestra una pulsera de mármol del Neolítico Medio, del 6.500 a.C. y un descubrimiento sorprendente en una piedra de molino encontrada en 1983, del 4.500 a.C.: «La habíamos guardado como una piedra de molino más pero al analizarla y ponerle la luz rasante vimos que tiene un ídolo bitriangular, asociado a la figura de una mujer».

En la Cueva del Humo, la única visitable para el público, los neandertales habían compartimentado el interior: la hoguera estaba a la entrada para ahuyentar a los animales y había espacios para dormir, incluso para los niños.

En el próximo pleno municipal, el grupo de Ciudadanos presentará una moción de apoyo a este poco valorado BIC. El más antiguo enclave de los malagueños sigue a la espera de ese ansiado empujón institucional.

xo Miño e a conexión entre o Paleolítico, a tecnoloxía acheliense africana e os neandertais

por Redacción · 6 Set, 2020 Tempo de lectura: 4 min.

A revista Quaternary International publicou recentemente un estudo liderado polo investigador do Grupo de Estudos de Arqueoloxía, Antigüidade e Territorio (GEAAT) da Universidade de Vigo Eduardo Méndez no que se recolle a secuencia sedimentaria cuaternaria “máis completa de Galicia”, protagonizada polas terrazas fluviais da conca baixa do río Miño. A investigación, detalla o seu coordinador, “sinala a existencia dun importante rexistro sedimentario, que abrangue, cando menos, o último millón de anos, no que é un rexistro único a escala galega”.

O artigo leva por título A multidisciplinary overview of the lower Miño River terrace system (NW Iberian Peninsula) e está asinado por un grupo de investigadores de diferentes centros e universidades estatais e internacionais. Segundo recolle o texto, as antigas beiras do río Miño representa unha das principais concas fluviais que drenan a vertente atlántica da península ibérica. “Os extensos depósitos sedimentarios desta conca xa foron documentados desde o século XIX, pero a súa investigación foi limitada e o rexistro cuaternario da conca permaneceu case inédito ata fai pouco”, indican os autores do estudo. Neste contexto, o traballo presentado agora recolle “parte dos resultados das investigacións xeolóxicas e arqueolóxicas desenvolvidas nos últimos anos na conca do río Miño ao seu paso pola provincia de Pontevedra”, explica Eduardo Méndez. A investigación levada a cabo durante a última década na marxe española do río Miño, engade, ten permitido unha clasificación e mapeo máis detallados das principais formas fluviais, así como a datación numérica de algúns dos depósitos, especialmente os asociados a lugares con ocupación paleolítica.

Espesa sucesión de depósitos (máis de 15 metros de espesor) nunha das terrazas fluviais do río Miño (Salvaterra de Miño). Fonte: Eduardo Méndez – UdVigo

As antigas beiras do río Miño

Segundo comenta o investigador do GEAAT, estes sedimentos “organízanse en terrazas fluviais, que non son outra cousa que as antigas beiras do río Miño penduradas ao longo dos laterais do val, desde as máis altas e antigas ata más máis baixa e recentes”. Estas formas xeolóxicas, engade, “son o resultado de diferentes procesos xeolóxicos (cambios no nivel do mar, levantamento da cortiza terrestres…) e no artigo preséntase a súa cartografía en detalle, a súa caracterización sedimentaria e un modelo cronolóxico baseado no desenvolvemento dun ambicioso e novidoso programa de datacións numéricas”. Esta secuencia de terrazas fluviais da conca baixa do río Miño, subliña Méndez Quintas, “é polo tanto a secuencia sedimentaria máis completa de Galicia, e en xeral do todo o noroeste peninsular, para reconstruír a historia biolóxica e ambiental do último millón de anos”.

No artigo publicado en Quaternary International, os investigadores sintetizan o rexistro fluvial cuaternario existente para a conca e presentan novas análises xeoespaciais e cronolóxicas para a conca baixa do río. “O noso último exame permitiu a identificación de nove niveis de terrazas fluviais e outras formas sedimentarias rexionalmente significativas (por exemplo, abanicos aluviais) formados en resposta á tectónica, aos cambios do nivel do mar e aos cambios climáticos globais”, detallan os autores do traballo. Os datos cronolóxicos e as taxas de incisión calculadas, engaden, indican que as diversas terrazas fluviais formáronse durante todo o Plistoceno. “Atopáronse numerosos sitios paleolíticos en asociación cos niveis medios de terraza (entre +40 e +13 metros sobre o nivel actual do río). Principalmente, estes sitios arqueolóxicos conservan xacementos caracterizados por ferramentas de tipo acheuliano de grandes lascas, aínda que tamén se documentaron varios sitios do Paleolíticos medio”, recóllese no artigo. A datación directa destes sitios xunto coas correlacións morfoestratigráficas a través do sistema de terrazas, engaden os investigadores, “suxiren que a conca foi ocupada amplamente por poboacións humanas durante os últimos 300.000 anos”.

Modelo sintético dos niveis de terraza fluvial na conca baixa do río Miño coa súa proposta cronolóxica. Fonte: Eduardo Méndez – UdVigo

Rexistro do poboamento

“Estes depósitos fluviais non son unicamente importantes para reconstruír aspectos paleobiolóxicos ou xeolóxicos, senón que tamén conservan o rexistro máis completo e antigo do primeiro poboamento humano de todo o noroeste ibérico”, comenta o historiador nun comunicado remitido pola Universidade de Vigo. Asociados aos mencionados depósitos sedimentarios, engade, “temos un abondoso número de xacementos arqueolóxicos paleolíticos”. Así, detalla Eduardo Méndez, “a primeira presenza humana data de algo máis de 300.000 anos e ten en xacementos como Porto Maior (As Neves) os seus principais referentes. Asemade, en cronoloxías algo máis recentes (duns 210.000 anos) estes xacementos conservan un escenario de ocupación único a escala eurasiática caracterizado por unha extensa e deliberada acumulación de grandes utensilios, unicamente con paralelismos no continente africano”.

O poboamento humano, engade o investigador do GEAAT, “consolídase a partir deste primeiro intre e ata uns 150.000 anos por toda a rexión constátase unha intensa ocupación humana con tecnoloxía acheliense (baseada na produción de grandes utensilios de pedra, entre os que destacan os bifaces) e forte raigame africana como a observada no propio xacemento de Porto Maior ou en enclaves veciños como Gándaras de Budiño (O Porriño) ou Arbo”. Segundo afirma Méndez Quintas, “en cronoloxías algo máis recentes, por volta dos 100.000 anos, aparecen as primeiras testemuñas do poboamento neandertal, que estarán presentes na rexión ata probablemente os 40.000 anos. Da presenza dos primeiros grupos de humanos modernos do Paleolítico superior aínda non temos evidencia directa na rexión pero parece cuestión de tempo atopalas”.

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