G. Tras la crisis la estabilidad: el nuevo orden económico. Nacimiento de la agricultura y la ganadería. El Neolítico: del 5.000 al 3.000.

Fue la llamada “Revolución Neolítica”, frase del inglés Gordon Childe que tanta fortuna hizo en su tiempo. Y verdaderamente fueron unos años auténticamente revolucionarios. Pero los “años mágicos” lo fueron con anterioridad y hacia el 5.000 encontramos el “Nuevo Orden” económico, social, anímico y tecnológico completamente constituido. 

Todo se gestó durante los quinientos años anteriores, entre el 5.500 y el 5.000, en el periodo que hemos dado en llamar Protoneolítico, durante el que cristalizaron las experiencias que sobre el Reino Vegetal y Animal se habían ido acumulando durante tantos milenios de simbiosis o inmersión total. Se domestican los animales, se domestican las plantas y Agricultura y Ganadería comienzan su andadura en toda la orilla mediterránea, extendiéndose hacia el interior. 

Fue un fenómeno sincrónico, de auténtica poligénesis en un mundo intercomunicado por el que circulan experiencias, ideas, creencias y productos. Muy alejada esta visión de la que nos ofrecen otros, versión antagónica, sobre pueblo o pueblos invasores, en todas direcciones, que lo aportan todo, ex novo, anulando o suplantando a los nativos cuyo destino, mediato o inmediato, será desaparecer. 

Si todas las fases de tránsito, de cambio, los “años mágicos”, son de difícil detección, todavía lo es más la del Protoneolítico. Desmantelados muchos niveles arqueológicos por la intensa actividad hídrica del Atlántico, periodo al que caracteriza, algunas cavidades son vaciadas hasta la roca base o hasta niveles estériles, la posterior ocupación durante el Neolítico ha sido interpretada como la llegada masiva de gentes forasteras, en este caso allende los mares, en una supuesta invasión, término que se rechaza sin ofrecer plausibles alternativas, de difícil credibilidad, por otra parte. 

Los nuevos productos modifican los hábitos alimenticios y no tanto por el consumo de productos vegetales, dieta habitual del Homo Sapiens, y cuyo carácter omnívoro es el argumento esencial de una teoría que busca explicar el por qué suplantaron al Homo Sapiens Neanderthalensis, extinguido como se creyó y se continúa afirmando, lo que negamos nosotros reiteradamente

Es el consumo de cereales lo que revoluciona la alimentación, siempre cocidos, bien de forma blanda, las gachas, bien dura, el pan ázimo o coca, forma esta última que ha llegado hasta nuestros días y con la que se preparan excelentes platos de nuestra cocina tradicional con casi seguro origen prehistórico (el gazpacho serrano, por ejemplo) y cuyo nombre, coca, se encuentra en el léxico ibérico, lo que sugiere un origen prehistórico. 

La preparación de las gachas exige recipiente adecuado, impermeable al agua y resistente al fuego, y se inventa la cerámica, que aparece por vez primera. El fuego no sirve sólo para dar calor y luz, en todo caso defensa, se transforma también en fogón y aparece la cocina. El horno surgirá como consecuencia de todo ello más tarde. 

El cultivo, del cereal en este caso y de otros productos desde entonces o con posterioridad, exigen instrumentos adecuados, ahora herramientas de trabajo, y surgen los azadores y las azaditas, de piedra, naturalmente, y que se pulirá para facilitar su penetración en una tierra que se debe remover en profundidad, cavar superficialmente para aporcar las plantas o para escardar arrancando las malas hierbas, las segundas. Más tarde, posibles rejas de arado se han señalado debido a las grandes dimensiones de las azadas. 

                                            La deforestación, necesaria para despejar zonas aptas para el cultivo, proporcionará la ambivalencia a las azadas/azadones, ahora hachas para talar o podar. Su filo asimétrico producirá azuelas para el trabajo de la madera. 

El cambio tecnológico es total en cuanto a los nuevos artefactos, pero también lo es en cuanto a los viejos instrumentos cinegéticos. Los geométricos, especialmente los trapecios, dominantes, se prodigarán, fabricándose ahora por flexión de las hojas–cuchillo y, abandonando, la técnica paleolítica del microburil. Mas la eliminación de la espina en los triángulos tipo Cocina dará lugar a los nuevos segmentos de círculo, más tarde transformados en medias lunas. 

El cuchillo–navaja mantendrá su predominio y, ahora, derivará hacia una utilísima y nueva actividad, la siega de cereales, transformándose en auténtica hoz, especialmente cuando, colocados en serie y en enmangue curvo, facilitan el corte. El llamado lustre de cereales en el filo usado es el más evidente testimonio de todo ello. 

Cereales y cerámica, y su almacenamiento en tinajas, no tardaría en producir una bebida casual inicialmente y fácil de producir, la cerveza, detectada con seguridad algo más tarde como diremos. Probablemente por el mismo motivo y con la misma facilidad, el vino debió producirse más pronto o más tarde y también el aceite. 

La mayor seguridad alimenticia, con la posibilidad de almacenamiento de los productos, propiciará profundos cambios sociales y estructurales. La amplitud a los territorios de subsistencia para una economía fundamentalmente cinegética ya no será necesaria y se reducirán, lo que posibilitará la instalación en los espacios ahora libres de nuevas comunidades humanas, que aparecerán por el indudable crecimiento demográfico que se debió producir al amparo de las mayores posibilidades alimenticias lo que debió reducir la mortalidad infantil y aumentar el índice de vida media. 

La necesidad de vigilar y atender los cultivos y la reducción del territorio propio permitirán un mayor sedentarismo y el disponer de más tiempo para otras actividades no productivas en términos económicos. Inicialmente esta actividad se canaliza hacia la decoración cerámica, profusa y barroca en los primeros tiempos y ahí está la llamada cerámica cardial del Neolítico Antiguo, con recipientes cuidados en la cocción, en el tratamiento de las postas y superficies y, sobre todo, en la decoración incisa casi en su totalidad y, en su mayor parte, hecha la incisión con el borde de una concha frecuente en la costa mediterránea, el cardium edule, y de ahí lo de cardial, o berberecho como denominación más popular, o su antis o protuberancia junto a la charnela o bisagra; decoración incisa hecha también con “gradina” o instrumento óseo parecido al que utilizan los escultores con el mismo nombre. 

La tipología cerámica también es original y variada con paralelos circunmediterráneos demostrados, lo que afirma la existencia de relaciones como lo hacía la propia decoración en un mundo intercomunicado. 

La caza no se abandona naturalmente, aunque se considera un complemento alimenticio más que una actividad básica en circunstancias económicas totalmente diferentes. 

El mundo anímico, espiritual, sufre también un gran cambio, se impone el universo artístico de las ideas, los símbolos, la abstracción se impone sobre lo figurativo naturalista y el arte “abstracto” llamado esquemático es el dominante. 

F. La crisis mesolítica: cambios medioambientales profundos; depresión económica; evolución tecnológica. El ser humano se descubre así mismo; origen del antropocentrismo. La cumbre del Arte Prehistórico. La protección de los cadáveres. El Más Allá. 5.000 años convulsos

Entre el 10.000 y el 8.000, con el final de la última glaciación y su periodo de frío más extremo, entramos en una nueva etapa que se caracteriza por alcanzarse el llamado óptimo climático, con oscilaciones térmicas y pluviométricas que conducen desde la humedad hasta la sequía aguda, condicionando ambas la economía al influir sobre la vegetación y, ésta, sobre la fauna, en lo que se ha dado en llamar determinismo geográfico, convertido desde algunos puntos de vista, aunque es evidente, y de ello estamos convencidos, que el medio ambiente en el que se desenvuelve la vida la condiciona totalmente.

Hay cambios tecnológicos sustanciales. En lo lítico domina el geometrismo de los útiles, que se impone quizá por su mayor funcionalidad. El triángulo escaleno inventado al final del Paleolítico Superior a partir de dorsos rebajados frecuentes desde el Gravetiense, evolucionan hasta el trapecio, los triángulos tipo Corina, los segmentos y las medias lunas. Se enrarecen progresivamente buriles y raspadores hasta desaparecer al final del periodo.

Es un periodo corto, apenas cinco mil años, pero en el que se va a producir una gran revolución conceptual y anímica. Para nosotros es de tanta trascendencia que estos “años mágicos” en los que se produce el cambio, transforman ya la sociedad, abren el intelecto y lo preparan para el inicio de la civilización moderna. Y esto se produce con especial intensidad en la España mediterránea por lo que se nos alcanza, aunque extensible a todas las tierras de la Europa Occidental y en general del ámbito mediterráneo, pudiendo tratarse de un fenómeno universal y estudiarlo así.

Si exceptuamos las representaciones femeninas esteatopigias, las faunas Venus paleolíticas, que para nosotros son meras representaciones de la fecundidad, y las rasas representaciones antropomorfas, que no humanas en sentido total, del Arte Rupestre paleolítico, los seres humanos no cuentan en la visión del mundo que hasta el 8.000 aproximadamente tiene la colectividad. El Animal representa el mundo.

Hacia el 8.000 aparece un nuevo protagonista, que poco a poco se impondrá totalmente: los seres humanos, hombres y mujeres. El antropocentrismo ha nacido. Hay un nuevo Señor del Mundo.

El ser humano descubre al ser humano. Antes, cuando miraba al espejo del universo, sólo veía animales. Durante quince o veinte mil años sólo vio animales. Pero, a partir de ese momento vio también reflejada su figura, se dio cuenta de que él también formaba parte de ese paisaje en aquél reflejado y, con tanta fuerza, que lo llenaba todo.

Nace, en la fachada mediterránea de la Península Ibérica, desde Huesca hasta Almería, el Arte Rupestre Levantino, Patrimonio de la Humanidad. El Ser Humano y el Animal, solos, en presencia solemne, o en escenas conjuntas referidas a las actividades diarias o habituales de la colectividad: cazar, acechar, perseguir, matar. Y escenas con protagonistas humanos únicamente: danzar, desfilar, ajusticiar, recolectar, “dialogar”. ¿Pictografía inicial?, ¿sentido historicista?, en todo caso un paso decisivo en la evolución humana.

Pero este proceso no lo es aislado, va unido a otro que lo refuerza: los enterramientos humanos, la protección del cadáver.

Con anterioridad al Mesolítico con geométricos, hacia el 8.000 a. de C. se ha creído reconocer enterramientos desde el mismo Paleolítico Medio (Musteriense), certificando su autenticidad como tal e, incluso, reconociendo en algún caso detalles de extraordinaria sensibilidad que nos trasladan casi al mundo actual (depósito de flores, por ejemplo). Aparte su excepcionalidad, de la que dudamos, achacándola más a la buena voluntad y a casualidades que la han alimentado, lo que es bien cierto es la no reiteración del proceso y la no existencia de enterramientos sistemáticos hasta el periodo y fecha indicados. ¿Dónde están los millones de individuos desde el principio de la evolución?. Las cuevas del Transvaal, el Valle del Olmo, Java, Chuku–Tien o Atapuerca, entre otros, pueden dar la respuesta para los primeros tiempos, pero ¿y para los posteriores?. Es difícil encontrar la solución al enigma con datos negativos exclusivamente. Lo bien cierto es que no los protegieron, no los enterraron cuidadosamente y como actividad habitual, y no lo hicieron porque el ser inerte no significaba ya nada, no había necesidad de protegerlo. Lo más probable es que se dejara al aire libre, alejado del lugar de habitación; los elementos del medio se encargaron del resto.

Pero, en la fachada mediterránea de la Península Ibérica, en una pequeña depresión de una ladera orientada al Este, un grupo de marisqueadores en la cercanas marjales o aigua–molls de la actual Oliva, enterraron a sus muertos en el propio lugar de habitación, junto a los miles de conchas desechos de la alimentación diaria, todos en idéntica posición, la fetal. En el VI milenio antes de Cristo los habitantes en el actual Collado de Oliva ya protegieron cuidadosamente a sus deudos. Nos encontramos ante una auténtica necrópolis y, a partir de estos años mágicos que “grosso modo” podemos situar hacia el 8.000 antes de Cristo los enterramientos se generalizan por toda Europa.

Otro paso decisivo en la evolución humana y este no tecnológico sino anímico, conceptual, existencial. El Ser Humano, hombres y mujeres, señores del mundo, protagonistas de la vida, del acontecer diario, de la Historia.

LA EVOLUCION HUMANA. “LOS AÑOS MAGICOS”-5ª entrega (1ª parte)

F. La crisis mesolítica: cambios medioambientales profundos; depresión económica; evolución tecnológica. El ser humano se descubre así mismo; origen del antropocentrismo. La cumbre del Arte Prehistórico. La protección de los cadáveres. El Más Allá. 5.000 años convulsos 

Entre el 10.000 y el 8.000, con el final de la última glaciación y su periodo de frío más extremo, entramos en una nueva etapa que se caracteriza por alcanzarse el llamado óptimo climático, con oscilaciones térmicas y pluviométricas que conducen desde la humedad hasta la sequía aguda, condicionando ambas la economía al influir sobre la vegetación y, ésta, sobre la fauna, en lo que se ha dado en llamar determinismo geográfico, convertido desde algunos puntos de vista, aunque es evidente, y de ello estamos convencidos, que el medio ambiente en el que se desenvuelve la vida la condiciona totalmente. 

Hay cambios tecnológicos sustanciales. En lo lítico domina el geometrismo de los útiles, que se impone quizá por su mayor funcionalidad. El triángulo escaleno inventado al final del Paleolítico Superior a partir de dorsos rebajados frecuentes desde el Gravetiense, evolucionan hasta el trapecio, los triángulos tipo Cocina, los segmentos y las medias lunas. Se enrarecen progresivamente buriles y raspadores hasta desaparecer al final del periodo. 

Es un periodo corto, apenas cinco mil años, pero en el que se va a producir una gran revolución conceptual y anímica. Para nosotros es de tanta trascendencia que estos “años mágicos” en los que se produce el cambio, transforman ya la sociedad, abren el intelecto y lo preparan para el inicio de la civilización moderna. Y esto se produce con especial intensidad en la España mediterránea por lo que se nos alcanza, aunque extensible a todas las tierras de la Europa Occidental y en general del ámbito mediterráneo, pudiendo tratarse de un fenómeno universal y estudiarlo así. 

Si exceptuamos las representaciones femeninas esteatopigias, las famosas Venus paleolíticas, que para nosotros son meras representaciones de la fecundidad, y las raras representaciones antropomorfas, que no humanas en sentido total, del Arte Rupestre paleolítico, los seres humanos no cuentan en la visión del mundo que hasta el 8.000 aproximadamente tiene la colectividad. El Animal representa el mundo. 

Hacia el 8.000 aparece un nuevo protagonista, que poco a poco se impondrá totalmente: los seres humanos, hombres y mujeres. El antropocentrismo ha nacido. Hay un nuevo Señor del Mundo. 

El ser humano descubre al ser humano. Antes, cuando miraba al espejo del universo, sólo veía animales. Durante quince o veinte mil años sólo vio animales. Pero, a partir de ese momento vio también reflejada su figura, se dio cuenta de que él también formaba parte de ese paisaje en aquél reflejado y, con tanta fuerza, que lo llenaba todo. 

Nace, en la fachada mediterránea de la Península Ibérica, desde Huesca hasta Almería, el Arte Rupestre Levantino, Patrimonio de la Humanidad. El Ser Humano y el Animal, solos, en presencia solemne, o en escenas conjuntas referidas a las actividades diarias o habituales de la colectividad: cazar, acechar, perseguir, matar. Y escenas con protagonistas humanos únicamente: danzar, desfilar, ajusticiar, recolectar, “dialogar”. ¿Pictografía inicial?, ¿sentido historicista?, en todo caso un paso decisivo en la evolución humana. 

Pero este proceso no lo es aislado, va unido a otro que lo refuerza: los enterramientos humanos, la protección del cadáver. Con anterioridad al Mesolítico , hacia el 8.000 a. de C. se ha creído reconocer enterramientos desde el mismo Paleolítico Medio (Musteriense), certificando su autenticidad como tal e, incluso, reconociendo en algún caso detalles de extraordinaria sensibilidad que nos trasladan casi al mundo actual (depósito de flores, por ejemplo). Aparte su excepcionalidad, de la que dudamos, achacándola más a la buena voluntad y a casualidades que la han alimentado, lo que es bien cierto es la no reiteración del proceso y la no existencia de enterramientos sistemáticos hasta el periodo y fecha indicados. ¿Dónde están los millones de individuos desde el principio de la evolución?. Las cuevas del Transvaal, el Valle del  Homo

LA EVOLUCION HUMANA, “LOS AÑOS MAGICOS” 4ª ENTREGA

E. El hombre moderno: artista, inventor, cazador, recolector. Paleolítico 

Esto por un lado, pero tecnológicamente el cambio fue total y absoluto. Cambia la técnica de producción, de fabricación de útiles y estos se diversifican extraordinariamente. Es el Leptolítico o Paleolítico Superior. Junto a la industria del sílex, de variados y bellos colores, la industria del hueso y del asta con numerosas piezas que, además, se decorarán, como diremos. 

Y, ahora, levantado el telón, nos aparece la maravilla de las maravillas. El Arte, con mayúsculas, un arte plenamente formado, que representa el mundo exterior, con el que vive en perfecta sintonía, en absoluta simbiosis, el mundo animal, sus otros compañeros en la Gran Aventura Biológica del Cosmos.  

Bisontes (Altamira, Santander), Caballos (Lascaux), Peces (la Pileta, Málaga), Manos (Maltravieso, Cáceres), Cierva amamantando a un cervatillo (Parpalló), Leones y Rinocerontes (Chauvet). Y toros, ciervos, cabras, renos, etc. etc. 

Y todo este abigarrado mundo animal sobre soporte pétreo en amplios lienzos en el interior de profundos antros, de casi imposible acceso con los recursos espeleológicos del momento y con la luminotecnia propia, o en estrechas e inaccesibles galerías; también sobre pequeñas plaquetas calizas; o sobre hueso, asta o marfil, localizado ahora entre los sedimentos en los lugares de habitación junto a los demás deshechos de la vida cotidiana. 

Es su representación cosmogónica, lo que conoce del mundo en el que vive. El animal es el centro, el eje del mismo, con el que se relaciona en perfecta simbiosis y del que extrae la mayor parte de sus recursos vitales. 

Y, por lo que conocemos, también representa ideas mediante signos y símbolos. Y ambas formas artísticas, lo figurativo y lo no figurativo, lo naturalista y lo abstracto, lo real y lo esquemático, aparecen desde el primer momento conocido del arte, aunque debemos tener en cuenta que aparece totalmente formado, en toda su plenitud y, suponemos una etapa, necesariamente larga, de balbuceos, ensayos y formación, por ahora completamente desconocida. 

Lo descubierto hasta el momento nos revela una capacidad estética total, una sensibilidad extrema, un profundo conocimiento del centro de su atención: el animal. 

Y esta primera etapa artística, exultante y compleja, se prolonga durante todo el Paleolítico Superior y parte del Mesolítico, sobre sus veinticinco mil años. 

Paleolítico Superior que conoce procesos tecnológicos avanzados y cambiantes en cortos periodos de tiempo de apenas unos pocos miles de años. 

Auriñacense, Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense es el nombre con el que se conoce cada uno de ellos, tomados de los yacimientos franceses donde se diferenciaron.

¿LA TIERRA EN PELIGRO?: NO.¿LA HUMANIDAD?: SI



Una ley de la Termodinámica rige la vida en La Tierra: la Entropía

La Vida en La Tierra hace referencia exclusivamente a los seres vivos, animados, que nacen, viven y mueren en ciclo regular, variable según especies.En esencia, la Entropía provoca que si un sistema progresa, crece y se desarrolla, convirtiéndose en dominante, necesita hacerlo a costa de otros u otros sistemas que le proporcionan la energía suficiente y necesaria para su crecimiento y progreso. El ejemplo del sistema de la humanidad, de los seres humanos, es el más ilustrativo.Nuestros antecesores, los primeros homininos, tras la bipedación iniciaron un proceso evolutivo en el que la tecnología, en interacción progresiva con la antropología y la cultura nos ha convertido en la especie animal dominante.Conviene, antes de proseguir, que acudamos a un proceso semejante, elegido entre otros muchos de los que hay constancia desde que, hace 3.800 millones de años, comenzó la vida en La Tierra. Y lo hacemos por su relevancia y por el interés que suscita su conocimiento, incrementado por los constantes hallazgos en casi todo el planeta. Nos referimos al Mundo de los DinosauriosDesde hace 243 millones de años hasta 66 millones dominaron totalmente y, la especie que tras su extinción ocuparía su lugar mucho después, los mamíferos, pudieron subsistir por su pequeño tamaño que les permitía pasar inadvertidos.¿Por qué se extinguieron? Una explicación, consciente o inconscientemente, recurre a la entropía. La cantidad de metano producida por estos gigantescos animales, especialmente los vegetarianos, tras la digestión del gigantesco volumen de lo consumido, provocó la destrucción de la capa de ozono, el recalentamiento de la atmósfera y, consecuentemente, su abrasión progresiva. Hay otras teorías, pero esta parece la más plausible.El éxito de la especie se produjo mediante la obtención de la energía de otros sistemas a los que colapsaron, provocando necesariamente el colapso propio.Y aquí volvemos al centro de nuestro interés, nosotros, mujeres y hombres, seres humanos ya, dominando en La Tierra, “creciendo y multiplicándonos, hinchiéndola” según el mandato bíblico.Somos ya 7.300 millones, este siglo superaremos los 10.000 millones ¿cuánta energía necesitaremos para mantenernos y seguir creciendo? ¿dónde la obtendremos?Necesariamente de otros sistemas vivos fundamentalmente, de la vida animal y vegetal marina, de la vida animal y vegetal terrestre y de la vida aérea, las aves.Por supuesto también de la mineral, agua, petróleo, uranio, hierro, cobre, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, etc. etc. Al parecer las consecuencias ya las estamos sufriendo y hay un clamor colectivo contra ellas.Sabemos que, desde que hubo tierra y agua, comenzaron las glaciaciones, periodos cíclicos de frio intenso seguidos de otros cálidos entre aquellos. Las mejor conocidas comenzaron hace algo más de un millón de años, cuatro de duración desigual, siendo la última, la de Würn, la más corta, comenzando hace unos 100.000 años y terminando al empezar el Holoceno, hace 12.000 años, periodo interglaciar, en el que continuamos.Desde el 200.000, comienzo de la conocida como Riss, los neandertales, extendidos por toda Europa, desde Gibraltar hasta Siberia y la India, empiezan a depredar la fauna terrestre con su avanzada tecnología, armas arrojadizas que permiten la caza a larga distancia. Depredación que aumenta con el invento del arco a partir del 30.000 a. de Cristo probablemente. Aumento demográfico y ocupación territorial total. La gran fauna desaparece en Europa en líneas generales.Hacia el 5.500 a. de Cristo el proceso económico sufre un gran avance, agricultura y ganadería aumentan los recursos y aceleran el aumento demográfico, al tiempo que se roturan tierras y talan bosques, necesariamente. Lo que se prolongará, progresivamente, hasta nuestros días y solo ralentizado por la aparición de enfermedades endémicas provocado por el hacinamiento en las ciudades donde se concentran las poblaciones. Los progresos de la medicina los combaten y la población aumenta, las necesidades alimenticias también, los mares se explotan y especies desaparecen, la fauna silvestre también y en todas partes.Los desechos de todo tipo, plásticos y otros productos orgánicos o inorgánicos lo invaden todo, especialmente el mar. Los peligrosísimos vertederos se instalan por doquier. El propio volumen de la basura acumulada se convierte en un problema de ubicación y un peligro constante. Enfermedades localizadas se extienden de inmediato y se convierten en pandemias como el reciente Corona Virus, la Gripe, mientras que otras quedan latentes como el Ébola.La abrumadora producción de metano, CO2, en los arrozales del sudeste asiático, los 50 millones de vacas en Nueva Zelanda, la actividad agrícola, ganadera e industrial general, al tiempo que se arrasan las selvas amazónicas, reservorio de la oxigenación consecuente, acelera la destrucción de la capa de ozono protectora, proceso similar al de los dinosaurios.El recalentamiento de la atmósfera consecuente provoca la licuación de los hielos polares y de los glaciares de las altas montañas, con el seguro riesgo de la subida del nivel del mar y la anegación-inundación costera. Recordemos los problemas de Venecia, a la que seguirán miles de otras poblaciones.La continuidad del periodo interglaciar en que nos encontramos, que debió interrumpirse hace 2.000 años aproximadamente, es otro dato a tener en cuenta. Seré más explicito: si la última glaciación terminó el 10.000 antes del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, hace 2000 años debió reanudarse la 6ª glaciación y no ha sido así, por lo que hay que suponer el principio del recalentamiento con el de la Era CristianaEl futuro se presenta problemático y la necesaria solución o soluciones no aparecen. Mientras tanto la población aumenta sin cesar, los desechos también, los recursos disminuyen o se convierten en problema. ¿Se colapsará el sistema humano cuando los otros sistemas se colapsen? En todo caso hay que tener en cuenta que la especie humana posee algo importantísimo de lo que carecían los dinosaurios, la inteligencia y la responsabilidad. ¿Se impondrán? Ya vorem. Las medidas de las Cortes van en esta dirección
José Aparicio Pérez. Académico Correspondiente de la Real Academia Nacional de la Historia y Numerario de la de Cultura Valenciana

DIOS, LA CREACION Y EL MAS ALLA

Hawking, el que descubrió que los Agujeros Negros, insondables e indescriptibles, no eran impermeables y que determinadas partículas se escapaban de ellos atravesando la inexistente corteza, “horizonte de sucesos” la llamó hasta que lo sustituyó por “horizonte aparente” , emitiendo las llamadas “Radiaciones Hawking” precisamente, ha muerto en loor de su actividad científica y, especialmente, por la popularidad adquirida por su displicencia al opinar y por su sentido del humor, con toques de ironía y socarronería al decir valenciano, que llegaban con facilidad a la calle. 

Emitió diversos mensajes contenidos en cortas frases que dieron la vuelta al mundo, desde la más rotunda de “Dios no existe” o de que a su juicio “la Teoría de la Creación no se sostiene porque Dios no creó el Universo”, aunque formulada la primera resulta ociosa la segunda, lo completó todo con la afirmación de que “la creación espontánea es la razón de que exista el Universo y por lo tanto, de la nuestra”. 

Otras frases sobre los futuros peligros que acechan a la Humanidad por su acelerada multiplicación, sobre la posibilidad de tragedia total por llegada de extraterrestres o su especial visión sobre el misterio femenino, completan el conjunto. 

Aparte de creer en el Big-Bang y trabajar para consolidarlo, se ocupó intensamente de hacer compatible la Teoría de la Relatividad General de Einstein (ocupada de lo grande, espacio y tiempo) con la Física Cuántica (de lo pequeño o mínimo). Y todo ello a través de las matemáticas, “el Universo está escrito en lenguaje matemático”, proclaman rotundamente los astrofísicos o cosmólogos actuales. 

Pero en realidad tanto la Teoría del Big-Ban como la de la Creación, la existencia o negación de Dios y la de la creación espontánea a partir de la Nada es todo una simple cuestión de Fe, así como suena y de acuerdo con la simple definición de la misma. 

Y, a partir de aquí, la debilidad de muchas afirmaciones, especialmente acerca de su profunda convicción de que la Nada existía y de que de ella procedía todo. 

Higss, otro notable físico demostró que en el Universo había algo que lo permeaba todo, que lo llenaba todo, sin poder determinar su esencia, solo su existencia. La Nada, pues, no existía. 

Unos pocos años después, continuadores de Higss consolidaron el descubrimiento, pudiendo afirmar que existía ese algo al que llamaron Bosson de Higss o, lo que fue más ilustrativo, Partículas de Dios en atención a que estaban por todas partes. El Eter de antaño es , pues, el Bosson de hogaño.
Así mismo, ocuparse de Dios con tanta reiteración e insistencia y rotundidad es indicio de su importancia .El Mundo es un proceso evolutivo constante, total y absoluto que, por lo que respecta al conocido se pudo originar a partir de la Gran Explosión pero de algo preexistente, con materia y energía seguras y a través del Bossón de Higss ya permeándolo todo o expandiéndolo por encontrarse en su interior y, ahora, si, a través de la Nada. 

Todos estos razonamientos, simples disquisiciones, aún son arcanos hoy día, de cuya solución hubiera gustado Hawking. 

Ante el insondable Mundo que nos rodea y cuyo misterio intentó desvelar la Humanidad desde que adquirió la suficiente consciencia, en principio a través de las exploraciones personales por tierra, mar y aire, después a través de la tecnología y, actualmente, de las matemáticas,, solo caben tres posiciones: la Creación, el Agnosticismo o el Ateísmo, porque desde un principio nació colectivamente la idea de un Dios creador y se fue desarrollando, es decir fue evolucionando y consolidándose en las religiones actuales. Miles todavía, con un solo Dios creador o con varios. 

Dentro del Cristianismo se ha ido imponiendo la aceptación de la Creación a través de la Evolución, proceso que ha ido descubriendo la investigación científica a través de la Arqueología y la Antropología , siendo ya escasos los que afirman la Creación como acto único y total, lo que no se sostiene con rigor científico, salvo que se recurra al teológico que ya se nos aleja. 

La Nada no existe, hay algo,  lo afirma la Ciencia, Dios si existe, lo afirma la Fe. La Ciencia se aproxima a su conocimiento porque conocer el Mundo es conocer a Dios. Lo hacemos los seres humanos como tendencia natural e innata y como culminación de un proceso evolutivo que, a medida que avanza nos aproxima más. Hawking contribuyó a ello, hoy ya lo habrá comprobado. 

RV: LA EVOLUCION HUMANA. 3ª ENTREGA


C. Técnica nueva, estética nueva. La piedra de fuego se impone. 

El tercer momento mágico se produjo hace un millón y medio de años y duró mucho menos, solamente un millón de años, es el Achelense y ahora la “piedra dura” predominante será el sílex, la piedra de fuego o de chispa cuyo uso llega hasta nuestros días prácticamente; con el eslabón golpeando el sílex nuestros ancestros encendían la yesca, los trillos cortaban pajas y espigas en las eras con nuestros abuelos y padres montados en él y un poco antes en las escopetas y fusiles se utilizaban las llamadas “piedras de fusil” para provocar la chispa que hacia estallar la pólvora atacada en el ánima y, ésta, impulsar los mortíferos proyectiles. 

Piedra dura, pero con afiladísimas aristas y puntas, tersas y limpias superficies y, frecuentemente, de bellos colores. Fácil de trabajar, aunque todavía con percusión dura. Son las “hachas de mano”, los coup de poing, con talla bifacial o unifacial pero siempre con bordes cortantes y punta acuminada; son los hendidores o hendedores, con filo distal transversal. Unos y otros perfecta, cuidadosamente trabajados, en labor artesanal exquisita con una tendencia a la simetría total, cada vez más planas. 

Y junto al Achelense el Clactoniense, con predominio de lascas extraídas de núcleos de sílex y, en menor medida, cuarcita; son pequeños cuchillos con varios filos siempre cortantes. 

Y, al final de este periodo, hacia el 500.000, posiblemente el Homo Antecessor de Atapuerca, quizá sucesor del Heidelbergensis, que lo es, a su vez, del Ergaster y, éste, de los Australopitheci. Y por encima de todo ello, independientemente que los eslabones, los viejos eslabones de la cadena, perseguidos con ahínco por los “sabuesos” de la Antropología física, los Paleoantropólogos, correspondan a estos especímenes, la sospecha que albergamos algunos y que cada vez adquiere más consistencia con el avance de la investigación, de un origen múltiple de la Humanidad, de una auténtica Poligénesis y no de un origen único en un único lugar de África, a partir de un Adán y una Eva en el paraíso africano. 

D. Población estable y avance tecnológico. El primer enigma: el primer genocidio. 

Entre 250.000 y 100.000 se sitúa otro momento clave en el proceso evolutivo. 

Antropológicamente dos especies humanas heredan o recogen el “testigo” de las anteriores, bien del Homo Erectus bien del Heidelbergensis, sin que los eslabones intermedios se conozcan. Homo Neanderthalensis y Homo Sapiens. El primero extendido por la mayor parte de Europa y el Próximo Oriente exclusivamente y, el segundo, por toda la Tierra ya. Neandertales y Sapiens Sapiens coexistiendo en todo el territorio de extensión de los primeros. Las circunstancias que acompañaron dicha coexistencia, es decir la calidad de la convivencia no se conoce. Sus características anatómicas, especialmente las craneales, presentaban grandes diferencias. 

Sin embargo, su nivel tecnológico y cultural, hasta donde se nos alcanza, fue el mismo. Produciéndose una auténtica revolución ahora. Los útiles grandes, predominantes, las “hachas de mano”, los coups de poing, y los triedros y hendedores, etc. desaparecen y son sustituidos por pequeños “cuchillos” de bordes afilados y cortantes más anchos que largos obtenidos a partir de un nuevo proceso, la Técnica Levallois que ahora se inventa. Se fabrican también puntas y raederas como útiles más sobresalientes. Se “domestica” el fuego.

La coexistencia a que hemos hecho referencia es lo que se ha dicho desde siempre y de lo que discrepamos totalmente ya que no se conocen yacimientos contemporáneos en ninguna parte del área ocupada por los neandertales desde Gibraltar hasta la India. En cuanto a la eliminación de los primeros por los segundos por su mayor avance tecnológico, su mayor inteligencia y mayor agresividad,  tampoco lo aceptamos por cuanto en nuestros trabajos en los yacimientos arqueológicos ocupados por ambos la sustitución no es brusca sino paulatina en el espacio y en el tiempo,  lo que lo que se produce es una simple evolución tecnológica y  cultural y,  a su compás, la antropológica.

LA EVOLUCION HUMANA. SEGUNDA ENTREGA II Los hitos evolutivos o periodos de transición (“años mágicos”) A. Bipedismo y oportunismo tecnológico Dejados atrás los Orrorín tugenensis y los Ardipithecus ramidus, desde 6 millones y 4,5 millones de años respectivamente, a los que se les reconoce la posición erecta y el bipedismo ya, probables antecesores por lo tanto de los primeros homínidos, con los Australopithecus, hace 4 millones de años, nos encontramos con el primer tronco o quizá rama del árbol genealógico humano. Cuatro millones sería el primer hito en ese proceso. Los Australopithecus (bien anamensis, afarensis, africanus, bahrealghazali o garhi, sobrenombre por el lugar de hallazgo generalmente) no sólo tienen posición erecta al caminar con bipedismo total sino que utilizan de manera regular útiles, piedra, madera o hueso (la industria osteodontokerática de R. Dart) para las diversas actividades del vivir cotidiano. B. Era Tecnológica. Homo Faber Hace 2,7 millones de años Ma. En lo sucesivo) se produce otro hecho singular, importantísimo, de suma trascendencia. Los homínidos, ahora ya Paranthropus y más tarde Homo Habilis y Homo Ergaster, estos últimos continuando, quizá, la línea evolutiva de los Australopitheci, no sólo utilizan elementos de la naturaleza que favorecen las actividades del vivir cotidiano: palos, piedras o huesos, sino que “fabrican” con ellos útiles apropiados y comienza la Era Tecnológica, es la Industria de Guijarros, la Pebble Culture o Pebble Tools. Desprovisto de las garras de los otros carnívoros para despedazar las piezas cazadas, o para excavar en busca de raíces, bulbos o tubérculos alimenticios, o de caninos y molares suficientes para arrancar, descuartizar o triturar a sus presas, se sabe en inferioridad de condiciones para competir y, en la inteligencia que despierta, encuentra el procedimiento para situarse en óptimas condiciones y con ventaja. Comienza la Gran Revolución Tecnológica que ya no se detendrá nunca sino que se acelerará, progresivamente como veremos, hasta nuestros días. Y, en esencia, ¿a qué se reduce el primer “invento”? Lo primero en todo el proceso que ahora se inicia, se reduce a la producción seriada de un filo, más o menos regular aunque siempre cortante, cortar, cortar, siempre cortar, carne, madera, huesos, ramas, pieles, tendones; cuando se encuentran dos filos, una punta, escarbar, machacar, agujerear, penetrar. Es el cuchillo de entonces, de ayer, de hoy, de siempre. Es la navaja de todos los bolsillos. Es la punta de flecha de piedra, de metal o de hueso. Es el puñal, la espada, el alfanje, la daga. Son las tijeras, la cizalla, la navaja de afeitar, el bisturí, la guillotina (del papel y del cuello de Mª Antonieta) es el láser, es el topo, es… el Arte Cisoria medieval. Y los útiles en piedra, cuarcita especialmente, piedra de extrema dureza, se fabrican con percusión dura, golpeando fuerte con otra piedra. Con filo unifacial o bifacial son los Choppers o Chopping tools. Es el Olduvaiense del África Oriental, del Paleolítico Antiguo. Pero, ¡atención!, este primer nivel tecnológico alcanzado, el inicial, ínfimo si se quiere, se prolonga, invariable, durante un millón y medio de años.1 comentario

LOS GENETISTAS SE PRECIPITAN,LOS NEANDERTALES NO FUERON ELIMINADOS TERESA GUERRERO FIRMA EL ARTICULO PERO LA INFORMACION ES DEL GENETISTA QUE HABLA Y HABLA DESDE LA GENETICA PERO DESCONOCIENDO LA ARQUEOLOGIA Y DICE… LO QUE DICE.1º NO CONOCE QUE ESPAÑA ESTABA COMPLETAMENTE POBLADA EN EPOCA NEANDERTAL, LAS RELACIONES INTERCOMUNITARIAS FUERON MAS QUE PROBABLES POR MUCHOS MOTIVOS Y, SOBRE TODO ES QUE NO SE EXTINGUIERON EVOLUCIONARON AL SAPIENS SAPIENS O CROMAÑON., Madrid 8 feb. 2019 16:57Los huesos de la familia neandertal analizados MNCN-CSIC29 comentariosVer comentariosEl estudio de los 13 neandertales de la misma familia revela que la endogamia fue decisiva en su desapariciónDetectaron 17 anomalías congénitas en su esqueleto, todas compartidas por varios miembrosEl crecimiento de un niño neandertal vs. al de un niño ‘sapiens’Los genes neandertales que nos protegieron frente a virusLa cueva asturiana de El Sidrón fue hace 49.000 años el hogar de una familia de neandertales. Estaba formada por al menos 13 personas -siete adultos, tres adolescentes y tres niños- de las que se han encontrado 2.500 partes de sus esqueletos fosilizados. Un puzle de huesos cuyo análisis está permitiendo esclarecer uno de los misterios de la paleontología: por qué esta especie se extinguió hace unos 40.000 años, coincidiendo con la llegada del hombre de Cromañón.Tras estudiar 1.674 de esos 2.500 huesos hallados en la cueva del municipio de Piloña, un equipo de científicos españoles apunta a la endogamia como factor decisivo en la desaparición de los neandertales. Lo saben gracias a las anomalías que han encontrado en esos fósiles, que muestran que las relaciones entre miembros de la misma familia debían ser frecuentes.PUBLICIDADinRead invented by Teads”Hemos identificado un porcentaje relativamente alto de anomalías congénitas, es decir, pequeñas variantes morfológicas que vienen determinadas genéticamente”, explica a este diario Antonio Rosas, el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) que ha dirigido el estudio, publicado este viernes en la revista Scientific Reports.”En las poblaciones humanas o de otros animales que están en peligro de extinción, estas anomalías congénitas suelen ser mucho más frecuentes que en las poblaciones normales, y esto ocurre porque se acumulan. Debido a la reproducción entre individuos del mismo grupo y la reiteración de personas genéticamente cercanas, esas anomalías terminan apareciendo en la población y son un indicador de la endogamia”, señala Rosas.En total, han detectado 17 anomalías congénitas distribuidas por todo el esqueleto y todas ellas son compartidas por varios miembros de la familia. Por ejemplo, cuatro de los 13 individuos presentaban una anomalía en el cierre del arco anterior o posterior de las vértebras cervicales, según explica Luis Ríos, primer autor del estudio. Los huesos de la muñeca, el pie, la nariz y la mandíbula son otras de las partes del cuerpo en las que han visto anomalías.Sus resultados no han sido una sorpresa pues, como recuerda Rosas, además de los indicios genéticos se sabía que, por lo general, los grupos neandertales solían estar formados por pocos individuos y estaban muy dispersos: “Desde el punto de vista demográfico o poblacional, parece que las estructuras de grupos pequeños y aislados, y con reproducción endogámica, pudieron ser determinantes para su extinción”.Esqueleto de un neandertal con 11 de las anomalías físicas descritas en el estudio MNCN-CSICLa razón es que, desde el punto de vista biológico, supone un factor de pérdida de variabilidad genética, “y esa pérdida a largo plazo determina menos capacidad de respuesta ante los cambios ambientales, lo que termina con la desaparición de los grupos”.Además, las huellas genéticas han revelado que esos comportamientos se extendieron en el tiempo y se producían ya hace unos 200.000 años. “Lo que estamos viendo es que el proceso de pérdida de variabilidad y de endogamia viene de muy atrás. Podemos afirmar que la extinción de los neandertales no se debió exclusivamente a la presencia de los cromañones, sino que se trata de un proceso evolutivo que viene de muy atrás”.Sus resultados concuerdan con lo que se ha visto en otros lugares europeos habitados por neandertales, como la cueva de Vindija, en Croacia, o en Altai (Siberia), donde además han podido constatar en un individuo que hubo descendencia entre hermanastros. En la familia de El Sidrón, dice Rosas, no han estudiado si hubo consanguinidad.No obstante, no se puede echar toda la culpa a la endogamia: “Fue un factor muy determinante pero no el único. Posiblemente actuó en conjunción con otros factores de tipo ecológico, como la degradación del medio ambiente en el que vivían, y al final de su existencia, por la competición ecológica con los cromañones”.Antonio Rosas, en la cueva de El Sidrón JOAN COSTA/CSICEn lo que respecta a la influencia del medio ambiente, Rosas menciona cómo la extinción de los neandertales coincidió con el avance de la última glaciación, que supuso una modificación de los ecosistemas. El clima del planeta, especialmente en el territorio que hoy es Europa, fue bastante frío: “Se perdieron los bosques templados y con ello el medio natural de los neandertales. Esa fragmentación de los bosques contribuyó a la propia fragmentación de las poblaciones neandertales”.NEANDERTALES EN LA PENÍNSULALa de El Sidrón es la colección más importante de restos neandertales de la Península Ibérica aunque esta especie estaba bastante extendida por nuestra geografía. Aproximadamente en la misma época en la que vivía la familia de la cueva asturiana, otros grupos neandertales seguramente vivían en Gibraltar, en la cueva granadina de Zafarraya y en el litoral cantábrico.

LA EVOLUCIÓN HUMANA.LOS “AÑOS MÁGICOS” PRIMER CAPITULO

La Evolución Humana: los Años Mágicos José Aparicio Pérez El largo proceso de evolución humana ha estado jalonado por una serie de acontecimientos decisivos, que han significado un gran avance para nuestra especie. Estos acontecimientos críticos o “años mágicos” han sido cada vez más frecuentes en la historia de la humanidad. La Península Ibérica ofrece un buen muestrario ejemplificativo de estos acelerones culturales. Espiritualidad y tecnología han acompañado, a la par, estos cambios o procesos de transición tan importantes. Palabras clave: Paleontología, Prehistoria, Arqueología. Human Evolution: The Magical Years The long process of human evolution has been marked by a series of decisive events that led to significant advances for our species. These critical events, or “magical years”, have occurred more and more frequently in human history. The Iberian Peninsula offers a good illustrative sampling of such cultural leaps. Spirituality and technology have always accompanied these important changes. Key words: Paleontology, prehistory, Archeology. I INTRODUCCIÓN C uatro millones de años es el primer momento mágico que marca el comienzo de la culminación de un proceso que empezó cuatro mil quinientos millones de años atrás. Confundidos tiempo y espacio e inexistentes ambos por separado según demostró matemáticamente Einstein con su Teoría de la Relatividad, el asombro humano ante magnitudes que se nos antojan tan inmensas al compararlas con nuestra aparente pequeñez, sólo encuentra justificación al considerarlo como simple producto de nuestra ignorancia. Independientemente de que nuestra soledad en ese tiempo y espacio sea también producto de nuestra ignorancia, es evidente que hace unos 3.800 millones de años comenzó la Gran Aventura Biológica en la Tierra, que culminó con la aparición del Homo Sapiens Sapiens, nosotros, blancos, negros, amarillos, cobrizos o malayos. Hoy, Darwin estaría encantado al ver como su Teoría de la Evolución, que en su tiempo tanta conmoción produjo, es ya incuestionable y básica para entender y explicar la aparición y desarrollo de la Vida. Para los creyentes, que somos mayoría aunque obedezca a simple convicción o a pura conveniencia, esta cadencia evolutiva que son simples procesos de transición en lo que nosotros preferimos llamar “años mágicos”, definidos como crisis por los menos apasionados, no obedece al azar o a la casualidad, sino a un auténtico plan divino. Durante millones o miles de años parece que nada cambie, que nada se mueva, de manera repetitiva y monótona todo transcurre igual; de pronto, como si de un cataclismo se tratara, “todo” desaparece y un nuevo “mundo” se instala, a modo de una revolución total. Nos encontramos ante las crisis o procesos de transición, que se producen en tan corto periodo de tiempo que sus huellas en los registros geológicos o arqueológicos son tan tenues que apenas se detectan, dando la impresión de que nos encontramos ante saltos bruscos en el proceso evolutivo, tanto en el biológico como en el cultural. Llegado el ser humano al nivel de consciencia de que hoy disfruta, con la riqueza intelectiva que le proporciona su dominio de las tres dimensiones primeras (Espacio) y de la cuarta (Tiempo), a través de la Geografía, Geología y Astrofísica para aquéllas y de la Historia para la última, nos sigue dando pavor el futuro y simplemente asombro el pasado, como sí los cuatro mil quinientos millones de años que nos separan del momento de formación del soporte de la Vida, la Tierra, y los tres mil ochocientos de su aparición, no tuvieran ningún contenido. La evolución biológica conduce, aunque parezca increíble y fantástico, desde los primeros seres vivos unicelulares al ser humano actual por lo que concierne al Reino Animal, con proceso parecido en cuanto al Vegetal. Proceso que no ha concluido, sino que continúa y lo hará permanentemente porque, como el cultural, es imparable. La evolución cultural es más reciente, su comienzo se puede fijar hoy en unos cuatro millones de años, cuando los primeros homínidos no sólo utilizan artefactos (madera, piedra, hueso, etc.) como otras ramas evolutivas emparentadas (chimpancés, orangutanes), sino que los fabrican, recordemos la vieja denominación Homo Faber. Pero la Cultura, definida por Julián San Valero como “el saber vivir humano”, y elegida entre las centenares existentes, es el proceso mediante el cual los seres humanos se enfrentan y adaptan al mundo en el que viven para conocerlo y dominarlo. La Historia trata de rehacer ese proceso y, de la mayor parte del mismo, hoy únicamente puede conocer la evolución tecnológica, los materiales que han podido llegar íntegros hasta nosotros. Mas, esta evolución tecnológica, también se nos muestra constante e imparable y las ansias por conocer y dominar el mundo constantes e imparables. Los “años mágicos” marcan los hitos en este proceso, veámoslos.66 veces compartida